Teo Moran
Poeta fiel al portal
Lleva el aire la luz de tu mirada
y un trino hermoso de la alondra,
también la copla de una boca reseca
y en el corazón una profunda herida.
-¿Y cómo amarte endeble hierba
si te postras sumisa ante el viento
y te elevas como débil espiga
en las multitudes de dos versos?
Sé que llevo una dulce melodía
que se adueña de un último verso,
pero se me hace tarde para decir
que te amé en lo más profundo
y aunque intento recordar tu boca,
las líneas sinuosas de tu cuerpo,
escribo sobre el desamparo del cielo
estas frases abúlicas en tu honor,
no sé como agradecer a este mundo
el breve tiempo vivido a tu lado,
pero hoy el sol sigue flotando con su luz
y sé que su acto no tiene ningún valor,
está encendido en la desidia del recuerdo
cuando me alcanza la dulzura de tu piel
y un grito desesperado en el alma
al ver al mundo con su indolencia,
como se deforma en el diafragma
de un hombre irreconocible y soñador…
-¿Llegará el corazón a entender
cual es la intimidad de los versos
hoy que escribo pensando en ti
y te hago resucitar de mi religión?
Espero, solo deseo un acto sereno
en la inconsciencia del olvido
cuando tu bello rostro se diluya
entre las notas de un último verso.