lahistoria
Poeta adicto al portal
Era una de esas chicas del montón,
se creía que era dueña del dolor,
se cortaba, se mordía, se tajeaba, se reía
como una loca de algún pabellón.
Esperaba que la vengan a buscar,
se quedaba en su casa a llorar,
era tonta, era fría, era boba, era piba
para darse cuenta lo que le hace mal.
La invitaron muchas veces a un salón,
pero la respuesta de ella era no,
se pintaba, se vestía, se peinaba, se arrepentía
y volvía nuevamente al bajón.
Una noche decidiste el final
y acabar con todo este gran dolor,
fuiste a la pieza de arriba,
agarraste una silla
y te ataste en el cuello un cordón.
se creía que era dueña del dolor,
se cortaba, se mordía, se tajeaba, se reía
como una loca de algún pabellón.
Esperaba que la vengan a buscar,
se quedaba en su casa a llorar,
era tonta, era fría, era boba, era piba
para darse cuenta lo que le hace mal.
La invitaron muchas veces a un salón,
pero la respuesta de ella era no,
se pintaba, se vestía, se peinaba, se arrepentía
y volvía nuevamente al bajón.
Una noche decidiste el final
y acabar con todo este gran dolor,
fuiste a la pieza de arriba,
agarraste una silla
y te ataste en el cuello un cordón.
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