joanmoypra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta historia que les cuento no es mentira, ¡es verdadera!,
me la describió mi hija cuando hacia el pueblo nos dirigíamos en coche,
y por una rural carretera.
Era un día soleado de invierno en el mes de Enero,
cuando Sandra balbuceante me comento que había visto a su abuelo,
que junto a los pies de su cama la observaba en expectante silencio.
En el preciso momento que esta frase me contaba,
un helado escalofrío en mi cuerpo se asentaba,
por no entender bien lo que oía y aún peor lo que pasaba,
porque mi padre hacia más de siete años que con la Parca llevaba.
Ante mi estupefacción y el cambio de color que en mi cara se asentaba,
mi hija siguió contando esta historia tan lúgubre y tan extraña,
de un suceso que no era la primera vez que en su vida le pasaba;
y que guardado lo tenia por no saber a ciencia cierta cuales eran de este suceso las causas.
Intente tranquilizarla hablándole de él gran amor de su abuelo,
y de los ratos felices que cuando niña pasaba jugando y recibiendo sus sabios consejos,
que en papeles escritos aún guarda con tanto celo,
y que ahora como mujer se emociona cuando esta sola, al leerlos.
Siguió relatándome historias que junto a su abuelo corrió,
cuando de la mano felices correteaban ellos dos,
buscando ese parque cercano donde como niños jugaban con un inmenso balón,
para volver de nuevo a casa empapados en sudor,
donde la abuela les echaba esa bronca cariñosa,
por saltarse los consejos que antes de marchar les dio con su sonrisa de diosa.
Y así al pueblo llegamos entre suspiros y añoranza para seguir haciendo nuestra rutina diaria;
aparcando los temores y reclamando la esperanza
hasta que alguien nos explique cuales pueden ser las variadas causas:
si ha sido un sueño fugaz, o una pesadilla malvada,
o quizá una advertencia que a mi hija alguien le manda.
El consejo aquel día a mi princesa le di, es algo que hace mucho tiempo sin esperarlo aprendí;
La obsesión por lo imposible, de nuevo se puede vivir,
y vemos lo que necesitamos ver, aunque no se encuentre allí;
para sin embargo muchas veces a quienes cerca tenemos los estamos ignorando,
para mas tarde llorarlos, cuando ya no están aquí.
Espero que haya aprendido de la experiencia vivida
y vea en ese abuelo aparecido una advertencia divina,
que en su cerebro incrustada la tiene ella escondida,
y así le sirva como ejemplo, que este la esta protegiendo,
contra las maldades de la vida.
Joanmoypra/enero/2012
http://sancholanza.blogspot.com/
me la describió mi hija cuando hacia el pueblo nos dirigíamos en coche,
y por una rural carretera.
Era un día soleado de invierno en el mes de Enero,
cuando Sandra balbuceante me comento que había visto a su abuelo,
que junto a los pies de su cama la observaba en expectante silencio.
En el preciso momento que esta frase me contaba,
un helado escalofrío en mi cuerpo se asentaba,
por no entender bien lo que oía y aún peor lo que pasaba,
porque mi padre hacia más de siete años que con la Parca llevaba.
Ante mi estupefacción y el cambio de color que en mi cara se asentaba,
mi hija siguió contando esta historia tan lúgubre y tan extraña,
de un suceso que no era la primera vez que en su vida le pasaba;
y que guardado lo tenia por no saber a ciencia cierta cuales eran de este suceso las causas.
Intente tranquilizarla hablándole de él gran amor de su abuelo,
y de los ratos felices que cuando niña pasaba jugando y recibiendo sus sabios consejos,
que en papeles escritos aún guarda con tanto celo,
y que ahora como mujer se emociona cuando esta sola, al leerlos.
Siguió relatándome historias que junto a su abuelo corrió,
cuando de la mano felices correteaban ellos dos,
buscando ese parque cercano donde como niños jugaban con un inmenso balón,
para volver de nuevo a casa empapados en sudor,
donde la abuela les echaba esa bronca cariñosa,
por saltarse los consejos que antes de marchar les dio con su sonrisa de diosa.
Y así al pueblo llegamos entre suspiros y añoranza para seguir haciendo nuestra rutina diaria;
aparcando los temores y reclamando la esperanza
hasta que alguien nos explique cuales pueden ser las variadas causas:
si ha sido un sueño fugaz, o una pesadilla malvada,
o quizá una advertencia que a mi hija alguien le manda.
El consejo aquel día a mi princesa le di, es algo que hace mucho tiempo sin esperarlo aprendí;
La obsesión por lo imposible, de nuevo se puede vivir,
y vemos lo que necesitamos ver, aunque no se encuentre allí;
para sin embargo muchas veces a quienes cerca tenemos los estamos ignorando,
para mas tarde llorarlos, cuando ya no están aquí.
Espero que haya aprendido de la experiencia vivida
y vea en ese abuelo aparecido una advertencia divina,
que en su cerebro incrustada la tiene ella escondida,
y así le sirva como ejemplo, que este la esta protegiendo,
contra las maldades de la vida.
Joanmoypra/enero/2012
http://sancholanza.blogspot.com/