Una idiotez sobre las cabezas que ruedan

danie

solo un pensamiento...
Al final
el hilo se corta por lo más delgado
y las cabezas ruedan…
Pero, ¿qué cosas ya no duelen como
las cabezas rodando?
Las cabezas extirpadas de sus cuerpos
son iguales que los huecos vacíos de los corazones,
y es sabido que esos oscuros hoyos jamás duelen;
por ejemplo
dejar de amar a un quiste molesto
no duele, sino es un alivio.
Pero si duele y mucho
el amor espeso
pasando con fuerza por nuestras venas,
el latigazo de una palabra
lanzada como un relámpago
que incinera nuestro pecho.
También duele la soledad aunque ella sola
este paseando en taxi
por la avenida Costanera.
Nuestra sombra colgando en la noche
del ventilador de techo
de la sala
eso también duele y mucho.
La espera duele, si sabremos de esperar en vano
mientras las colillas de los cigarrillos
quemaban nuestros dedos.
Esa es una manera de no tener más uñas
ya comidas por el tiempo.
Y el teléfono mudo, espejo/máscara del fiasco,
que nos estrangula con su cable
a pedido del reloj de pared,
nuestro verdadero verdugo.
Bueno, en fin, hay muchas cosas que duelen
y son pocas las que no duelen.
Pero, nuestro pequeño consuelo
es saber que las cabezas que ruedan
ya no duelen.
 
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