MIGUEL SACCO
Poeta recién llegado
Porque tiempo cuando pasas
Ya mudas mis sentimientos.
Porque, tu, eternos vientos,
Con mis amores arrasas.
Sabrás de mi ciencia escasa
O acaso de mis lamentos.
¿Será que miento?
No.
Ayer, anoche, a última hora,
Pensé que un ángel o una estrella
Y hoy, apenas, que a la aurora,
Nada, pero nada, ni huella.
Rompo todo,
y lo armo a mi modo;
y lo lloro.
A cada paso un pedazo.
Si es de raso o es de estopa.
¿Qué me toca?
Si es de lino o es de seda.
¿Qué me queda?
Mentir, para seguir.
Morir y no sufrir.
Estarme quieto y ver,
Todo mi cuerpo armado
de pedazos de otro lado.
Fundir metales pesados,
Martillar, poner candados,
aceitar ejes y bielas,
pulir severas las caras.
Si yo necesito alas.
De nada, de viento de cera.
En la nariz, un olor,
El de la tierra o el mar.
En los oídos cantar,
a uno o varios vientos
y en los ojos un momento,
de tarde o de noche mejor
y en mi interior, un calor,
de una llama, extinguiendo
Ya mudas mis sentimientos.
Porque, tu, eternos vientos,
Con mis amores arrasas.
Sabrás de mi ciencia escasa
O acaso de mis lamentos.
¿Será que miento?
No.
Ayer, anoche, a última hora,
Pensé que un ángel o una estrella
Y hoy, apenas, que a la aurora,
Nada, pero nada, ni huella.
Rompo todo,
y lo armo a mi modo;
y lo lloro.
A cada paso un pedazo.
Si es de raso o es de estopa.
¿Qué me toca?
Si es de lino o es de seda.
¿Qué me queda?
Mentir, para seguir.
Morir y no sufrir.
Estarme quieto y ver,
Todo mi cuerpo armado
de pedazos de otro lado.
Fundir metales pesados,
Martillar, poner candados,
aceitar ejes y bielas,
pulir severas las caras.
Si yo necesito alas.
De nada, de viento de cera.
En la nariz, un olor,
El de la tierra o el mar.
En los oídos cantar,
a uno o varios vientos
y en los ojos un momento,
de tarde o de noche mejor
y en mi interior, un calor,
de una llama, extinguiendo