R i g o
Poeta reconocido.
Una poesía
Que me ayude a levantarme por la mañana
Que esté ahí cuando me preparo el café
Y cuando leo el periódico en el baño cagando
Una poesía
alucinante, volátil, ágil, frágil
Enorme, sencilla, practica, sabrosa.
Una poesía
Que entienda mi tía, que entienda yo
Que entienda la señora de los tomates en el mercado.
Una poesía
Lista para el combate, cargada con granadas
Explosiva, terrible, ensangrentada también
Con botas militares , con recuerdos y exigencias de rebelión.
Una poesía
Abierta de patas, con los ojos mirando arriba
Y con medio cuerpo enterrado en el lodo, una poesía
Contra la anestesia del viaje en pesera o camión o metro.
Una poesía
Con güevos y con verijas suficientes,
Con ganas de saltar al vacio sin la seguridad de aprender a volar
A media caída.
Una poesía
Atascada de espiritualidad cotidiana,
como la mirada de un viejo gato en tu azotea a media mañana,
cuando la vida parece tan frágil, tan insignificante.
Una poesía
lo suficientemente rica como para ser despreciada en los claustros
Que encierran a las palabras.
Una poesía así, nomás
Por el puro placer
Las puras ganas
Como arrojar piedras al lago
Por la tarde.
Que me ayude a levantarme por la mañana
Que esté ahí cuando me preparo el café
Y cuando leo el periódico en el baño cagando
Una poesía
alucinante, volátil, ágil, frágil
Enorme, sencilla, practica, sabrosa.
Una poesía
Que entienda mi tía, que entienda yo
Que entienda la señora de los tomates en el mercado.
Una poesía
Lista para el combate, cargada con granadas
Explosiva, terrible, ensangrentada también
Con botas militares , con recuerdos y exigencias de rebelión.
Una poesía
Abierta de patas, con los ojos mirando arriba
Y con medio cuerpo enterrado en el lodo, una poesía
Contra la anestesia del viaje en pesera o camión o metro.
Una poesía
Con güevos y con verijas suficientes,
Con ganas de saltar al vacio sin la seguridad de aprender a volar
A media caída.
Una poesía
Atascada de espiritualidad cotidiana,
como la mirada de un viejo gato en tu azotea a media mañana,
cuando la vida parece tan frágil, tan insignificante.
Una poesía
lo suficientemente rica como para ser despreciada en los claustros
Que encierran a las palabras.
Una poesía así, nomás
Por el puro placer
Las puras ganas
Como arrojar piedras al lago
Por la tarde.