Marisol Moreno
Poeta recién llegado
Una rosa que colgaba de un rosal
cuyos pétalos caían al suelo,
formado alfombra, de hermosos pañuelos
que secaban lágrimas sin parar.
Cada pétalo enjugaba una lágrima
en el rosal, había una pena,
cada pétalo, perdido en la arena
y el rosal no paraba de llorar.
Al instante una mariposa blanca
que se posa en una rosa roja,
llenando a la rosa de esperanza.
Ya no llora el rosal, ha comprendido
que las lágrimas no sirven de nada,
y el rosal, que era triste, ha florecido.