UNA VIEJA CALLEJA
Desnudar a una mujer desnuda
y encontrar desde sus ojos
el camino hacia su alma
yo a veces, fugazmente,
he soñado ese sueño procaz
en una húmeda calleja de París.
Puede que no fuese París
ni siquiera fuera un sueño
las brumas de la calle y del pasado
hacen difícil recordar
la imagen de aquella mujer
y tantas mujeres en una
Una mujer enferma y borracha
vestida apenas con andrajos y pasiones
sobre reflejos que transían como dagas
los desgastados adoquines
testigos minerales de una vieja calleja de París
o de cualquier ciudad antigua
El sueño se diluye informe
la humedad del pavimento
refleja fragmentadas
las formas que tal vez fuesen ciertas
las farolas reflejadas en los ojos
vidriosos de la mujer caída
Otra madrugada de insomnio
otra lasciva llamada de la carne
bajo el tabuco que ocupo
entre libros que nunca leo
está la otra parte de mi vida
pero no hay luz y hace frío.
Las palmas de mis manos
guardan los viejos mapas
los que definen y delimitan
los tránsitos de mi vida externa
allí mis brillos, allí mis sombras
allí algún amor perdido allí mi muerte.
Frágiles pergaminos
líneas de arcanos ambiguos
polvo serán un día junto conmigo
el único acto de amor de los dioses
para conmigo
tantos fracasos no pueden ser recordados
Desnudar a una mujer desnuda
y encontrar desde sus ojos
el camino hacia su alma
yo a veces, fugazmente,
he soñado ese sueño procaz
en una húmeda calleja de París.
Puede que no fuese París
ni siquiera fuera un sueño
las brumas de la calle y del pasado
hacen difícil recordar
la imagen de aquella mujer
y tantas mujeres en una
Una mujer enferma y borracha
vestida apenas con andrajos y pasiones
sobre reflejos que transían como dagas
los desgastados adoquines
testigos minerales de una vieja calleja de París
o de cualquier ciudad antigua
El sueño se diluye informe
la humedad del pavimento
refleja fragmentadas
las formas que tal vez fuesen ciertas
las farolas reflejadas en los ojos
vidriosos de la mujer caída
Otra madrugada de insomnio
otra lasciva llamada de la carne
bajo el tabuco que ocupo
entre libros que nunca leo
está la otra parte de mi vida
pero no hay luz y hace frío.
Las palmas de mis manos
guardan los viejos mapas
los que definen y delimitan
los tránsitos de mi vida externa
allí mis brillos, allí mis sombras
allí algún amor perdido allí mi muerte.
Frágiles pergaminos
líneas de arcanos ambiguos
polvo serán un día junto conmigo
el único acto de amor de los dioses
para conmigo
tantos fracasos no pueden ser recordados