Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día recibí una visita extraña.
Me dijo, que solo estaría unos días.
Pero los días se hicieron semanas,
las semanas meses y los meses años.
Nos volvimos inseparables.
Al principio me negaba a aceptar que se quedara
y luche porque se fuera.
Pero un día de tantos,
vi que era mi única compañía.
Yo solo tenia tu ausencia,
así que terminé acostumbrándome
fácilmente a su presencia.
Su nombre es Soledad.
Es mi fiel amiga y leal compañera.
Tiene el color de la nostalgia y la melancolía
y es causante de mis tristezas y mis alegrías.
Hoy me abrazo en silencio con osadía
y lloré en su hombro cómo ese día.
Me miró a los ojos con simpatía
y lloró conmigo, quien lo diría.
No tuve valor para decirle,
que llego la hora,
y debe irse...
Me dijo, que solo estaría unos días.
Pero los días se hicieron semanas,
las semanas meses y los meses años.
Nos volvimos inseparables.
Al principio me negaba a aceptar que se quedara
y luche porque se fuera.
Pero un día de tantos,
vi que era mi única compañía.
Yo solo tenia tu ausencia,
así que terminé acostumbrándome
fácilmente a su presencia.
Su nombre es Soledad.
Es mi fiel amiga y leal compañera.
Tiene el color de la nostalgia y la melancolía
y es causante de mis tristezas y mis alegrías.
Hoy me abrazo en silencio con osadía
y lloré en su hombro cómo ese día.
Me miró a los ojos con simpatía
y lloró conmigo, quien lo diría.
No tuve valor para decirle,
que llego la hora,
y debe irse...
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