BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Uno, al hacerse mayor,
comienza irremediablemente
a retornar a sus lugares míticos.
Son espacios cerrados e inevitables,
donde concurren las gallardías
propias, e impropias, de la juventud,
y la suciedad de las calles.
Son cementerios de los años.
Urnas en que se queman vestigios.
Brasas o cenizas, yesca de mecheros
mojados o apagados por la lluvia.
Y es, en esa constelación
de actos turbios y coléricas manifestaciones,
donde se encuentra uno a sus anchas, y
aliviado, respira.
©
comienza irremediablemente
a retornar a sus lugares míticos.
Son espacios cerrados e inevitables,
donde concurren las gallardías
propias, e impropias, de la juventud,
y la suciedad de las calles.
Son cementerios de los años.
Urnas en que se queman vestigios.
Brasas o cenizas, yesca de mecheros
mojados o apagados por la lluvia.
Y es, en esa constelación
de actos turbios y coléricas manifestaciones,
donde se encuentra uno a sus anchas, y
aliviado, respira.
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