Con las armas blancas de la parca
hoy perforo tu garganta
dejando en tu cuerpo la marca
de tu alma que se aparta
cadáver errante hijo mío
hoy has muerto y has nacido
inicias el recorrido de los que en la noche ya vivimos
ella es tu madre quien te guarda
pues la bola ígnea que admirabas ya no es más tu camarada
del rojo elixir de lo que fuiste te alimentas
porque nada más que ello satisface tu eterna esencia y a tu hambre deja contenta.
Nosotros somos diferentes
la naturaleza es nuestra fuente
a los mortales no atacamos tenemos leyes que respetamos
no como ustedes que a la sangre están condenados
depredador hereditario vivo en manada y tú solitario
Gaia por mí protegida es mi creencia y mi guía
mientras mi osamenta siga erguida
combatiré al wyrm todos mis días.
Yo convivo con la ignorancia
de lo que en el inframundo pasa
soy la presa soy esclavo a su merced me he quedado
de uno soy alimento y de otro un enemigo soldado
ustedes de la muerte enamorados
por no tenerla obligados
yo de ella asustado por no saber del otro lado
compartimos un camino los tres somos asesinos
que salpiquen nuestros ocasos en la calle y en los prados.
hoy perforo tu garganta
dejando en tu cuerpo la marca
de tu alma que se aparta
cadáver errante hijo mío
hoy has muerto y has nacido
inicias el recorrido de los que en la noche ya vivimos
ella es tu madre quien te guarda
pues la bola ígnea que admirabas ya no es más tu camarada
del rojo elixir de lo que fuiste te alimentas
porque nada más que ello satisface tu eterna esencia y a tu hambre deja contenta.
Nosotros somos diferentes
la naturaleza es nuestra fuente
a los mortales no atacamos tenemos leyes que respetamos
no como ustedes que a la sangre están condenados
depredador hereditario vivo en manada y tú solitario
Gaia por mí protegida es mi creencia y mi guía
mientras mi osamenta siga erguida
combatiré al wyrm todos mis días.
Yo convivo con la ignorancia
de lo que en el inframundo pasa
soy la presa soy esclavo a su merced me he quedado
de uno soy alimento y de otro un enemigo soldado
ustedes de la muerte enamorados
por no tenerla obligados
yo de ella asustado por no saber del otro lado
compartimos un camino los tres somos asesinos
que salpiquen nuestros ocasos en la calle y en los prados.
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