Lírico.
Exp..
Vamos a contar mentiras
Voy a contar mentiras como puños,
como panes de hogaza, hasta que diga
tal vez una verdad. No existe el día
que no me pida el cuerpo hacer contigo
cosas que tú ya sabes, aunque es cierto
que cuando estoy currando me dan ganas
de repartir regalos giratorios,
de despejar incógnitas a base
de verbos transitivos. Y es que, a veces,
supongo que es mejor quedarse quieto,
aceptar que este mundo nos derrota:
creo que en cierto modo me acostumbro
a ser tu perdedor de referencia,
un paquete vacío y arrugado
de cigarrillos, una papelera
a reventar de latas, una pieza
que no tiene recambio en este mundo
y que ya se ha oxidado y que chirría
por la bisagra de tu mente enferma.
Pienso contar mentiras, coño, claro,
nos ha jodido mayo con las flores,
y el día que acudí de nuevo a hacer
el paripé de turno con mi voto.
No tenemos gobierno que funcione
pero existe un gobierno que aún sostiene
funciones. No me jodas, hazme un sitio
al lado de ese cuerpo. Estoy contento
de haberte conocido. Y pido birra
mientras tú vas al baño. Te lo juro,
no pretendía más que hablar contigo
y ahora estoy aquí, hablando solo
delante de un madero que me observa
como si fuera el último bonobo
del zoo de Múnich. No, joder, no es cierto;
no creas lo que digo, siempre miento;
siempre sale la luna y me ilumina;
siempre que bebo escribo lo que pienso;
siempre cuento mentiras como puños.
Voy a contar mentiras como puños,
como panes de hogaza, hasta que diga
tal vez una verdad. No existe el día
que no me pida el cuerpo hacer contigo
cosas que tú ya sabes, aunque es cierto
que cuando estoy currando me dan ganas
de repartir regalos giratorios,
de despejar incógnitas a base
de verbos transitivos. Y es que, a veces,
supongo que es mejor quedarse quieto,
aceptar que este mundo nos derrota:
creo que en cierto modo me acostumbro
a ser tu perdedor de referencia,
un paquete vacío y arrugado
de cigarrillos, una papelera
a reventar de latas, una pieza
que no tiene recambio en este mundo
y que ya se ha oxidado y que chirría
por la bisagra de tu mente enferma.
Pienso contar mentiras, coño, claro,
nos ha jodido mayo con las flores,
y el día que acudí de nuevo a hacer
el paripé de turno con mi voto.
No tenemos gobierno que funcione
pero existe un gobierno que aún sostiene
funciones. No me jodas, hazme un sitio
al lado de ese cuerpo. Estoy contento
de haberte conocido. Y pido birra
mientras tú vas al baño. Te lo juro,
no pretendía más que hablar contigo
y ahora estoy aquí, hablando solo
delante de un madero que me observa
como si fuera el último bonobo
del zoo de Múnich. No, joder, no es cierto;
no creas lo que digo, siempre miento;
siempre sale la luna y me ilumina;
siempre que bebo escribo lo que pienso;
siempre cuento mentiras como puños.
Última edición: