Cafla
Poeta recién llegado
Esta madrugada desperté a la misma hora
de tu llegada para amasarme y morderme,
con la diferencia que no estabas,
no llegaste y no llegarás…
El veintidós de diciembre tus pupilas se opacaron,
y yo no estuve ahí para protegerte.
Te fuiste en la madrugada anterior en busca de aventuras, como siempre,
Eras muy osado, intrépido, travieso y nuevo.
Eras parte de nuestra mini familia y
también de su inicio…
Me llenabas el alma,
pero ahora siento una presión en mi pecho,
y siento que te llevaste una parte de mi corazón.
Te tuve en mi cama, pero estaba muy somnolienta
para verte y acariciarte como siempre,
me acuerdo que te acaricié tu cabecita,
pero levemente, casi dormida, por inercia,
ese fue el último recuerdo que tengo de ti,
Esa madrugada fresca… aún oscura…
Siento tanto no haber estado ahí para protegerte,
es lo que una mamá humana debería haber hecho…
Te recuerdo a cada cierto momento y me convierto en una plañidera.
Solo las personas que aman a sus ángeles con cola lo pueden entender.
Siempre te recordaré…
Nos marcaste de muchas formas,
en etapas de nuestras vidas, situaciones difíciles e inestables.
Nunca te fuiste, a pesar de todos los cambios que pasamos,
siempre volvías y sabías que éramos tu hogar,
y que te recibiríamos incondicionalmente.
No debiste haberte ido de esa forma,
y me culpo… en pequeños detalles, no sé,
extractos de pensamientos por doquier titulados: “Y si hubiera hecho esto o lo otro”, etc.
¡Adiós, para siempre!
Despertador y masajista gatuno,
juguetón y comilón.
“Ronroneador como motor” como te decía.
Te recordaremos hasta el fin de nuestros últimos hálitos
por todos lo días que iluminaste.
¡Adiós!
Sábado 23 de diciembre de 2017
de tu llegada para amasarme y morderme,
con la diferencia que no estabas,
no llegaste y no llegarás…
El veintidós de diciembre tus pupilas se opacaron,
y yo no estuve ahí para protegerte.
Te fuiste en la madrugada anterior en busca de aventuras, como siempre,
Eras muy osado, intrépido, travieso y nuevo.
Eras parte de nuestra mini familia y
también de su inicio…
Me llenabas el alma,
pero ahora siento una presión en mi pecho,
y siento que te llevaste una parte de mi corazón.
Te tuve en mi cama, pero estaba muy somnolienta
para verte y acariciarte como siempre,
me acuerdo que te acaricié tu cabecita,
pero levemente, casi dormida, por inercia,
ese fue el último recuerdo que tengo de ti,
Esa madrugada fresca… aún oscura…
Siento tanto no haber estado ahí para protegerte,
es lo que una mamá humana debería haber hecho…
Te recuerdo a cada cierto momento y me convierto en una plañidera.
Solo las personas que aman a sus ángeles con cola lo pueden entender.
Siempre te recordaré…
Nos marcaste de muchas formas,
en etapas de nuestras vidas, situaciones difíciles e inestables.
Nunca te fuiste, a pesar de todos los cambios que pasamos,
siempre volvías y sabías que éramos tu hogar,
y que te recibiríamos incondicionalmente.
No debiste haberte ido de esa forma,
y me culpo… en pequeños detalles, no sé,
extractos de pensamientos por doquier titulados: “Y si hubiera hecho esto o lo otro”, etc.
¡Adiós, para siempre!
Despertador y masajista gatuno,
juguetón y comilón.
“Ronroneador como motor” como te decía.
Te recordaremos hasta el fin de nuestros últimos hálitos
por todos lo días que iluminaste.
¡Adiós!
Sábado 23 de diciembre de 2017