Lírico.
Exp..
Velázquez
La boca de la muerte lo circunda
y ahonda en su negrura nuestro horror;
no podría existir mayor terror
que eterna oscuridad, si nos inunda.
Siempre esa hondura a noche tremebunda
y el sacrificio pálido, el dolor
del infinito reo sufridor:
muerte en más muerte donde muerte abunda.
Redunda alto temor que se resuelve
-guiaba alguien el trazo verdadero-
en cuerpo que ya es alma y nos absuelve.
La pura imagen sangra con ligero
ascenso de la luz cuando devuelve
la vida Dios al Cristo en un madero.
La boca de la muerte lo circunda
y ahonda en su negrura nuestro horror;
no podría existir mayor terror
que eterna oscuridad, si nos inunda.
Siempre esa hondura a noche tremebunda
y el sacrificio pálido, el dolor
del infinito reo sufridor:
muerte en más muerte donde muerte abunda.
Redunda alto temor que se resuelve
-guiaba alguien el trazo verdadero-
en cuerpo que ya es alma y nos absuelve.
La pura imagen sangra con ligero
ascenso de la luz cuando devuelve
la vida Dios al Cristo en un madero.