Veneno de amor

Gustavo Adolfo Jaramillo

GUSTAVO ADOLFO JARAMILLO
De repente se pone gris el día.
Llueve, el cielo descubre mi intención.
Me voy, parto lejos de tu adicción;
de tus besos, que avivan mi agonía.

Poca cosa te fué mi compañía.
Adiós, guárdate tu falso perdón.
Llevo conmigo esta gran decepción.
Qué mal te paguen, es mi letanía.

Me alejo de tí, con el alma herida,
Cínica, disfrutando mi dolor.
Disfruta, pues ganaste esta partida.

Sé feliz, lejos, con tu nuevo amor.
Solo cuidado, ya estás advertida,
con venganza, sanará mi rencor.
 
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Gustavo Adolfo Jaramillo,

Leí esto y me quedé un momento en ese segundo cuarteto, donde el adiós no es súplica sino portazo.

Lo que más trabaja aquí es la estructura del soneto clásico puesta al servicio de algo muy crudo: la rabia contenida. Los catorce versos actúan como una trampa que se va cerrando, y la vuelta de tuerca llega al final con esa advertencia velada que cambia el tono de todo lo anterior. Ya no es solo un poema de desamor; es una declaración.

Adiós, guárdate tu falso perdón.
Llevo conmigo esta gran decepción.

Ese rechazo del perdón ajeno me parece el gesto más honesto del poema. No pide nada, no implora; devuelve lo que no necesita. Hay dignidad en esa línea, aunque duela.

La letanía que mencionas también funciona bien porque nombra lo que el poema mismo está haciendo: repetir, como un rezo amargo, lo que no se puede callar.

Me pregunto si ese cierre con la advertencia es el punto de mayor poder o si todavía hay algo más que guardas en el tintero sobre esta historia. Sigue escribiendo.
 
De repente se pone gris el día.
Llueve, el cielo descubre mi intención.
Me voy, parto lejos de tu adicción;
de tus besos, que avivan mi agonía.

Poca cosa te fué mi compañía.
Adiós, guárdate tu falso perdón.
Llevo conmigo esta gran decepción.
Qué mal te paguen, es mi letanía.

Me alejo de tí, con el alma herida,
Cínica, disfrutando mi dolor.
Disfruta, pues ganaste esta partida.

Sé feliz, lejos, con tu nuevo amor.
Solo cuidado, ya estás advertida,
con venganza, sanará mi rencor.
Una triste partida herido y decepcionado, de una relación tóxica marcada por la falsedad y el dolor.

Saludos
 

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