Al margen del meandro que asoma en la ladera,
desde la vieja casa con vanos de madera,
emanan cual murmullos canciones de quimera
como si el viento, amigo auxilio me pidiera.
Dispuesto en la ventana, vi una joven figura,
que gemía doliente frente a una ranura;
por ahí su ojo hincaba gritando a la llanura:
“No me abandones, mami, que soy yo, tu criatura,
que mira que te veo..., no digas que no estás.
Te miro y no te miro, no me abandones más,
que, de un momento a otro, yo sé que volverás,
y, junto a Dios al cielo, tal vez me llevarás.”
Así la niña loca…, ¡qué impacto me produjo!
Hoy supe que es un mito, o tal vez un embrujo,
que fue hace muchos años un viejo la sedujo
y con perversidad a inmolarse la indujo.
Suspicaz regresé donde estaba la casa,
nada de nada había... ¡mi búsqueda fracasa!
Solo el viento gemía a mi oído… "era guasa,
mas nunca tú sabrás… la intriga que aquí pasa.”
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
desde la vieja casa con vanos de madera,
emanan cual murmullos canciones de quimera
como si el viento, amigo auxilio me pidiera.
Dispuesto en la ventana, vi una joven figura,
que gemía doliente frente a una ranura;
por ahí su ojo hincaba gritando a la llanura:
“No me abandones, mami, que soy yo, tu criatura,
que mira que te veo..., no digas que no estás.
Te miro y no te miro, no me abandones más,
que, de un momento a otro, yo sé que volverás,
y, junto a Dios al cielo, tal vez me llevarás.”
Así la niña loca…, ¡qué impacto me produjo!
Hoy supe que es un mito, o tal vez un embrujo,
que fue hace muchos años un viejo la sedujo
y con perversidad a inmolarse la indujo.
Suspicaz regresé donde estaba la casa,
nada de nada había... ¡mi búsqueda fracasa!
Solo el viento gemía a mi oído… "era guasa,
mas nunca tú sabrás… la intriga que aquí pasa.”
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
Última edición: