Coño
del coño sale la vida
los gatitos negros
y de cuando en cuando sales tú.
No disculpes las grietas
de las esquinas
ni los agujeros de las paredes,
queda todo en una rodaja
como cuarto creciente lunar,
una raja en lo blando para besar.
y proseguir por húmedos pantanales.
No disculpes nada
si los orificios se agrandan en el techo
y te trae de cabeza quién construyó
de verdad las pirámides,
es un instante en un instante
una palabra en una palabra
acidez en la lengua,
no cierres tu olfato
ni la mente.