marquelo
Negrito villero
Cuando la llamada se parte
Ese Yo que nadaba con un caramelo
Fue lo suficientemente hombre para
agitar
Sus ojos junto a los huevos del corral
Y no tardó en sembrar su propia sombra
En medio de todos los estallidos del
desierto
Sin embargo siguió a todas las letras de su
nombre por doquier
Con cada extremo de su ladrido
Como un viejo verso desenchufado que ya no prende
Ninguna vela en el jardín
Y ahora otro aire le guarda
Como un nido
Sin ningún brazo.
Ese Yo que nadaba con un caramelo
Fue lo suficientemente hombre para
agitar
Sus ojos junto a los huevos del corral
Y no tardó en sembrar su propia sombra
En medio de todos los estallidos del
desierto
Sin embargo siguió a todas las letras de su
nombre por doquier
Con cada extremo de su ladrido
Como un viejo verso desenchufado que ya no prende
Ninguna vela en el jardín
Y ahora otro aire le guarda
Como un nido
Sin ningún brazo.
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