Évano
Libre, sin dioses.
Soy la silueta, la sombra
que humilde acompaña al pobre;
una carta, papel sin sobre,
un ser que al mundo asombra.
No soy persona cualquiera,
aunque bajo tu ojo al suelo
y doy tu rodilla al cielo.
Soy el ser de la Quimera.
Dejo a burro en el establo
y a la vida entre la niebla
y te aterro con un diablo
que te engaña con tiniebla.
Llevo al pobre a la infortuna,
y a esqueleto que me reza,
por miedo a ver con franqueza
que no alberga alma ninguna.
A la Tierra te has de dar
y sufrirla en tus costillas.
Ella no quiere rodillas,
sino pies y caminar.
Andarán las oraciones
los caminos de tus pasos.
Son laberintos, razones
negando verdad y ocasos.
Sois la carne que perece,
carne que se muere y cubre,
la hierba que va a la ubre
y a teta que al niño mece.
 
Encerrad papel en carta,
que nadie más os escriba,
que tras morir no hay quien parta
a cielo que yo describa.
No soy poeta ni escriba;
soy La Muerte que se cansa
de que ya no hay quién la viva
por culpa de gente mansa.
 
que humilde acompaña al pobre;
una carta, papel sin sobre,
un ser que al mundo asombra.
No soy persona cualquiera,
aunque bajo tu ojo al suelo
y doy tu rodilla al cielo.
Soy el ser de la Quimera.
Dejo a burro en el establo
y a la vida entre la niebla
y te aterro con un diablo
que te engaña con tiniebla.
Llevo al pobre a la infortuna,
y a esqueleto que me reza,
por miedo a ver con franqueza
que no alberga alma ninguna.
A la Tierra te has de dar
y sufrirla en tus costillas.
Ella no quiere rodillas,
sino pies y caminar.
Andarán las oraciones
los caminos de tus pasos.
Son laberintos, razones
negando verdad y ocasos.
Sois la carne que perece,
carne que se muere y cubre,
la hierba que va a la ubre
y a teta que al niño mece.
 
Encerrad papel en carta,
que nadie más os escriba,
que tras morir no hay quien parta
a cielo que yo describa.
No soy poeta ni escriba;
soy La Muerte que se cansa
de que ya no hay quién la viva
por culpa de gente mansa.
 
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