Francisco Redondo Benito
Moderador/enseñante del subforo de MÉTRICA y RIMA
Preocupa a más de un poeta de este Portal la corrección o no de los versos que acaban en palabra aguda (y eventualmente riman con otros versos de terminación asimismo aguda).
Sobre el uso o no de finales agudos en los versos la verdad es que no he hallado mucha referencia ni prohibición ni consejo en contra en la literatura sobre métrica de que dispongo (Rudolph Baehr, Domínguez Caparrós, Antonio Quilis ).
No obstante trataré de razonar al respecto: la lengua española es como se sabe una lengua paroxítona (llana) como también lo es el italiano, a diferencia del francés y el catalán que son oxítonos (agudos). Por esa razón en castellano abundan más las palabras llanas y toda la métrica del verso considera como hipótesis de base su terminación en palabra llana. Por ello es lógico que los finales de verso sean mayoritariamente llanos, pero de ahí a asegurar que la terminación aguda sea de alguna manera defectuosa hay un abismo aventurado que pasa por alto la existencia de numerosos ejemplos magistrales:
Soneto XXVII Garcilaso de la Vega
Amor, amor, un hábito vestí
el cual de vuestro paño fue cortado;
al vestir ancho fue más apretado
y estrecho cuando estuvo sobre mí.
Después acá de lo que consentí
tal arrepentimiento me ha tomado
que pruebo alguna vez, de congojado
a romper esto en que yo me metí
etc.
o el
Romance del prisionero (uno de los que más me gustan)
Que por Mayo era, por Mayo,
cuando hace el calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a buscar el amor
etc.
Todo lo que por ti vi:
la estrella sobre el aprisco,
el carro estival del heno
y el alba del alhelí
si lo quieres, para ti
Rafael Alberti
Por mi parte puedo decir que por entretenimiento estoy haciendo una base de datos de rimas consonantes basadas en la práctica magistral, y puedo decir que de 1680 entradas de rima registradas hasta ahora 121 (7,2 %) son rimas agudas: una proporción no desdeñable en una lengua llana. La terminación aguda es más frecuente en los versos de arte menor pero no deja de usarse en los de arte mayor.
Cabría tildar estas rimas de fáciles, por cuanto afectan generalmente a una sola vocal y, si acaso a una consonante, pero el concepto de rima fácil no es muy preciso. Lo más completo sobre este tema lo he leido en Rudolf Baehr y creo que arrojaría alguna luz sobre el caso:
Durante la Edad Media se empleó [la rima aguda] como forma normal al lado de la terminación llana. Sólo cuando entran en contacto con la versificación italiana, el verso y la rima aguda se convierten en un problema artístico. En la obra del Marqués de Santillana y en Boscán se dan con notable frecuencia En Garcilaso en cambio, se ven en casos aislados. Algunos teóricos de los Siglos de Oro rechazan estas rimas en forma estricta. Esto no impidió ni a Lope de Vega ni a Calderón usarlas, aunque no con frecuencia. El ejemplo de Garcilaso y la oposición de Herrera motivaron la aversión al verso agudo, que no se perderá en parte hasta hoy. En los siglos XVIII y XIX las rimas agudas se pusieron nuevamente en boga bajo influencia italiana en algunas formas de estrofa, como la octava y la octavilla aguda.
Es la referencia más completa que he encontrado. Pero no se dan razones. Más parece cuestión de modas o tendencias artísticas que de un defecto sustancial.
Sobre el uso o no de finales agudos en los versos la verdad es que no he hallado mucha referencia ni prohibición ni consejo en contra en la literatura sobre métrica de que dispongo (Rudolph Baehr, Domínguez Caparrós, Antonio Quilis ).
No obstante trataré de razonar al respecto: la lengua española es como se sabe una lengua paroxítona (llana) como también lo es el italiano, a diferencia del francés y el catalán que son oxítonos (agudos). Por esa razón en castellano abundan más las palabras llanas y toda la métrica del verso considera como hipótesis de base su terminación en palabra llana. Por ello es lógico que los finales de verso sean mayoritariamente llanos, pero de ahí a asegurar que la terminación aguda sea de alguna manera defectuosa hay un abismo aventurado que pasa por alto la existencia de numerosos ejemplos magistrales:
Soneto XXVII Garcilaso de la Vega
Amor, amor, un hábito vestí
el cual de vuestro paño fue cortado;
al vestir ancho fue más apretado
y estrecho cuando estuvo sobre mí.
Después acá de lo que consentí
tal arrepentimiento me ha tomado
que pruebo alguna vez, de congojado
a romper esto en que yo me metí
etc.
o el
Romance del prisionero (uno de los que más me gustan)
Que por Mayo era, por Mayo,
cuando hace el calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a buscar el amor
etc.
Todo lo que por ti vi:
la estrella sobre el aprisco,
el carro estival del heno
y el alba del alhelí
si lo quieres, para ti
Rafael Alberti
Por mi parte puedo decir que por entretenimiento estoy haciendo una base de datos de rimas consonantes basadas en la práctica magistral, y puedo decir que de 1680 entradas de rima registradas hasta ahora 121 (7,2 %) son rimas agudas: una proporción no desdeñable en una lengua llana. La terminación aguda es más frecuente en los versos de arte menor pero no deja de usarse en los de arte mayor.
Cabría tildar estas rimas de fáciles, por cuanto afectan generalmente a una sola vocal y, si acaso a una consonante, pero el concepto de rima fácil no es muy preciso. Lo más completo sobre este tema lo he leido en Rudolf Baehr y creo que arrojaría alguna luz sobre el caso:
Durante la Edad Media se empleó [la rima aguda] como forma normal al lado de la terminación llana. Sólo cuando entran en contacto con la versificación italiana, el verso y la rima aguda se convierten en un problema artístico. En la obra del Marqués de Santillana y en Boscán se dan con notable frecuencia En Garcilaso en cambio, se ven en casos aislados. Algunos teóricos de los Siglos de Oro rechazan estas rimas en forma estricta. Esto no impidió ni a Lope de Vega ni a Calderón usarlas, aunque no con frecuencia. El ejemplo de Garcilaso y la oposición de Herrera motivaron la aversión al verso agudo, que no se perderá en parte hasta hoy. En los siglos XVIII y XIX las rimas agudas se pusieron nuevamente en boga bajo influencia italiana en algunas formas de estrofa, como la octava y la octavilla aguda.
Es la referencia más completa que he encontrado. Pero no se dan razones. Más parece cuestión de modas o tendencias artísticas que de un defecto sustancial.