VI versos de amor

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Pensar que la primavera tocó
las puertas del infortunio,
a la vista los causales vieron
la misma apuesta de la vida,
los ojos no vieron el acuerdo
que el corazón prometió con los ríos,
yo dudé,
los pájaros en el frío
apuesta su canto
sin ruidos...


Tú y la ternura que viaja al horizonte
sobre esporas que vuelan libres
bajo el aloque duerme
con ternura como las aves y la noche,
en Higuerote amaneció,
las aguas dormidas viven
y aquí en los Andes el sol duerme
sobre almohadas grises,
llora y sufre en dolor...

La aurora toca mi puerta,
muero amada ,
con el vacío que alimenta al frío,
que importa si el tiempo pasa y toca mi puerta,
un pasillo sin luces
un lucero que no pasa...


Quiero que sepas
si miro las colinas de Colón
estás dormida en el horizonte,
sobre caminos trazando
tu alma en flores,
el viento se mueve al sur
con la piel de jazmín...


Mi corazón llama un cuento
gotea la ventana besando la lluvia,
un pasillo sin luces,
un lucero que no pasa,
perdí un poco de mí,
una historieta olvidada,
un camino de cosas...


¡Amor muerto!
un mundo blanco,
una razón perdida,
quisiera que nada se pareciera a ti,
el viento trae tu aroma,
la luna trae tu luz y tu aurora,
las flores son tu cuerpo,
quisiera que nada se pareciera a ti,
pero eres el mundo...


No conozco de la vida,
ni a donde va,
conozco la travesía
de mi alma hacia tus dominios,
a tu lado en una arca
confiaré en los ríos,
en las tormentas, en los mares,
así de simple,
un pasillo sin luces
un lucero que no pasa...
 
Última edición:
Pensar que solo la primavera tocó

las puertas de todo el infortunio

y la vista de los causales solo vio la misma apuesta de la vida

y los ojos no vieron el acuerdo que el corazón vivió con los ríos,

a esa apuesta yo dudé

como los pájaros en el frio,

pero a esa apuesta yo canté

como los pericos a nuestros ruidos.


Tú y toda la ternura que viaja al horizonte

en la esporas que vuelan libres,

bajo el aloque duerme

con ternura como las aves y la noche,

ya en higuerote amaneció

las aguas dormidas viven,

y aquí en los andes el sol duerme sobre almohadas grises

que lloran y sufren.



La muerte no se molesta en tocar mi puerta,

que importa ya estoy muerto amada ,

como el vacio que alimenta al frio,

que importa si el tiempo pasa y toca mi puerta,

un pasillo sin luces

un lucero que no pasa.

Quiero que sepas

así de esa manera,

si miro las colinas de colon

esta tu recostada en el horizonte

con caminos que trazan tu norte

con el viento que mueve el sur

con la piel que se mueve y baila hermosamente.


Mi corazón llama un cuento

gotea como una ventana besando la lluvia,

un pasillo sin luces,

un lucero que no pasa,

amada perdí un poco de mi

una historieta olvidada,

un camino replegado de cosas que no sirven,

tendrás que atravesar en infierno

ya estoy muerto…


Oh Dios ya estoy muerto!

un mundo blanco,

una razón perdida,

quisiera que nada se pareciera a ti

el viento trae tu aroma

la luna trae tu luz y tu aurora

las flores son tu cuerpo
quisiera que nada se pareciera a ti

como alguien de otro mundo,

pero tú eres el mundo,

las mañanas se sienten y se ven como tu

como algo que despierta de la calma

como un mundo que colisiona,

como tu humanidad en un abstracto.


No sé de donde viene la vida,

ni a donde va,

pero a tu lado en una arca

por dios a donde nos lleve el rio,

así de simple te veo

así de compleja te veo,

un pacillo sin luces

un lucero que no pasa…


guauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!! tremendo poema...
a esto le llamo magistral, muy grato tropezar con tus letras un abrazo isleño
pincoya
 
Poema donde solo te reflejas tu, admiro tu difinición de palabras,
muy bien empleadas como las manejas de manera magistral,
Dios te bendiga mucho saludos y abrazos. Emy Nancy.
 

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