Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Viento y Veleta
En un lugar, cuya cumbre el invierno cubría de nieve,
viví unos años de mi vida, melancólico y triste,
con la paz que da la seguridad de sentirse especial.
Cuando llegó el final fui uno más del polvo óseo
con que la vida nos deja al desnudo cósmico.
Tú tienes mi mismo pensamiento
pero estás en distinta techumbre;
tú sí es que no, tu lamento
es de día, tu alegría, la noche.
Por eso sales manzano
por eso bebo en tu nombre;
y pienso: ¡Amigo, salgo!
¡Céntrate, coño!
¡Siéntete fiera!
¡Levántala tiesa!*
Ven a Logroño
que espera un rioja…
Fecunda la tierra,
deja tu sello en el sobre.
Tú, que escribiste a la flor
y a la dama;
a la noche, noche
y al desnudo ser conquistador;
¡que te sabías tantas!,
con tus mejores galas y broches
vestías dulce al rojo arrebol.
El abuelo no está,
ya no quiere monsergas;
sólo debe quizá
tener libres las piernas.
El abuelo se fue
a un lugar de manzanas,
donde dicen que ves
pero fruncen la ceja.
El abuelo es un niño,
lo que quiere es ser puerta
para entrar y salir,
para ser como letras,
que no se saben medir
pero siguen con su silueta.
Lo dio todo el abuelo,
el paso sólo le queda;
confunde la noche y el día,
el abuelo cansado
ahora es viento y veleta.
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