Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vientos huracanados circundan ciclópeas rocas seglares,
extrañas fórmulas colman el enrojecido paisaje y un cielo,
único de nubes globosas y un risco enhiesto donde asientas
tu inexplicable presencia para ver mi cara marcada y seca.
Ya sin rubor, eres heroína firmemente asentada, aunque
huyas siempre hacia el vibrante horizonte en pos de los
vientos decaídos con los rastros del eco que secunda tu
propia voz irreconocible al eludir las puertas del infierno.
Y después. Sé que amarías hundirte en el mar. Sé que
amarías espiar por el ojo de la cerradura el prisma de otra
dimensión y hallarme porque yo también me escapé de tí.
extrañas fórmulas colman el enrojecido paisaje y un cielo,
único de nubes globosas y un risco enhiesto donde asientas
tu inexplicable presencia para ver mi cara marcada y seca.
Ya sin rubor, eres heroína firmemente asentada, aunque
huyas siempre hacia el vibrante horizonte en pos de los
vientos decaídos con los rastros del eco que secunda tu
propia voz irreconocible al eludir las puertas del infierno.
Y después. Sé que amarías hundirte en el mar. Sé que
amarías espiar por el ojo de la cerradura el prisma de otra
dimensión y hallarme porque yo también me escapé de tí.
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