Dark Eszebeth
Poeta recién llegado
Violines tristes,
entonan esta canción,
mientras busca una esperanza,
una salvación...
El ángel nunca miró,
a ese ser hermoso,
que un Dios procreó,
lo dejó vencer,
mientras reía,
pues la envidia lo segó.
Ángel mío,
dame tu ala,
ángel mío
no rías así...
Me duele el alma,
me duele estar así...
Violines en sangre,
entonaron la sinfonía,
de aquella humillación,
de aquel humano,
que se arrastró
implorando perdón.
¿Dónde está ahora?
Ese ángel que en ti confió,
lo dejaste cegarse,
por un demonio que jamás existió.
Violín de agonía,
tristes serán tus notas,
pues ese ángel que reía,
ahora sus alas están rotas.