tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El contagio es inminente y pandémico, la nada se acerca y ni si quiera es invisible, está en sus cuerpos y en las actitudes mínimas.
Nadie lo notará.
El engendro maléfico e indócil, conspirará en sus sueños, anidará en los momentos no pensados.
Creo haberlo visto en sus miradas, está allí oculta en cada ser.
Siento desvanecerme y en silencio enmudezco.
Tal vez morir por unos minutos sería un todo.
Ahora puedo comprenderlo.
Estoy aquí sensibilizado en la temeridad de las imágenes que se me presentan, untando las remociones en mi exterioridad. Llevo el fulgor de los nutrientes dentro de mi agonía intactil, desplegando una viralidad acerba, como agitado en mi inmovilidad, sugestionado por una contradanza escéptica.
Avanzo enmascarado y suficiente en la niebla de mis posiciones soeces. Nada debería obstruirme en la marea de sus gestos. Asimismo desobligo fuerzas para esquivar sus indecisas emociones adversas, que conspirarán en la noche de sus propias mentes.
Acuatizado presumo en la marea de un escape a la nada en un camino incierto. Esperaré por cierto a que todo esté en silencio para morir por un instante y poder disfrutar de la inspiración de la muerte de mi introvisión.
Intentaré dulcificar la ira manifiesta en las cosas simples de mi dilución adscrita, entregada en el desosiego indolente de mi heterogeneidad.
Aunque el nihilismo avance en los circuitos mentales de las gentes, escaparé de allí, aunque sea lo último que haga y si es preciso, me hundiré en sus verdades absolutas para reobrar en su jubilosa opacidad.
En los portales de una metafísica dogmática, habrá que huir de esa untuosidad perversa, y atravesar los campos mentales, donde se dará cita el embrionario maldito del ser nihilista que desde sus imaginaciones, intentará desembarcar en mi percepción.
Nadie lo notará.
El engendro maléfico e indócil, conspirará en sus sueños, anidará en los momentos no pensados.
Creo haberlo visto en sus miradas, está allí oculta en cada ser.
Siento desvanecerme y en silencio enmudezco.
Tal vez morir por unos minutos sería un todo.
Ahora puedo comprenderlo.
Estoy aquí sensibilizado en la temeridad de las imágenes que se me presentan, untando las remociones en mi exterioridad. Llevo el fulgor de los nutrientes dentro de mi agonía intactil, desplegando una viralidad acerba, como agitado en mi inmovilidad, sugestionado por una contradanza escéptica.
Avanzo enmascarado y suficiente en la niebla de mis posiciones soeces. Nada debería obstruirme en la marea de sus gestos. Asimismo desobligo fuerzas para esquivar sus indecisas emociones adversas, que conspirarán en la noche de sus propias mentes.
Acuatizado presumo en la marea de un escape a la nada en un camino incierto. Esperaré por cierto a que todo esté en silencio para morir por un instante y poder disfrutar de la inspiración de la muerte de mi introvisión.
Intentaré dulcificar la ira manifiesta en las cosas simples de mi dilución adscrita, entregada en el desosiego indolente de mi heterogeneidad.
Aunque el nihilismo avance en los circuitos mentales de las gentes, escaparé de allí, aunque sea lo último que haga y si es preciso, me hundiré en sus verdades absolutas para reobrar en su jubilosa opacidad.
En los portales de una metafísica dogmática, habrá que huir de esa untuosidad perversa, y atravesar los campos mentales, donde se dará cita el embrionario maldito del ser nihilista que desde sus imaginaciones, intentará desembarcar en mi percepción.