Xoel Errante
Poeta fiel al portal
El reloj marca las dos de la tarde...
Gracias a Dios -pienso-
Cómo todos los días salgo a comer, yo
por el contrario de mis compañeros de
trabajo que acostumbran ir a comer a un
restaurante, traigo de casa a diario unas
ricas tortas, las cuales en ocasiones son
mofa de mis compañeros, pero no me
importa he trabajado veinte años en esta
compañía, soy un veterano...
Trabajo en uno de los edificios
emblemáticos de la ciudad, otrora el mas
alto del país y de latinoamerica, hoy casi
vació, sólo parece un elefante blanco en
el panorama citadino. Nos hemos hecho
viejos juntos.
Tengo la buena costumbre de ir al
parque cercano al trabajo a comer mis
tortas ahí en ese lugar esta "mi banca" a
diario soy parte del panorama de dos a
tres de la tarde en ese lugar, cual fue mi
sorpresa que al llegar a "mi banca" esta
estaba ocupada por un sucio indigente,
el cual al parecer había tomado posesión
de la misma considerándola así mismo
"su banca", así que ignorándolo me
senté ahí en mi lugar a degustar mi
torta y mi coca.
De inmediato el sucio indigente me
reclama su derecho de banca, aduciendo
que esta le pertenecía, a lo que
contesté
- ¡Cálla hombre! Llevo comiendo aquí
mas de veinte años,así que déjame
comer en paz que solo tengo media
hora...
El indigente me miro de mala gana y
refunfuñando para sus adentros no dijo
nada,así que después de unos momentos
le ofrecí la mitad de mi torta, la cual no
rehusó tomándola de mala gana
diciendo:
- Pero ni creas que beberé coca, pues
hace daño...
Idiota hasta crees que te daría de mi
coca -pensé Oh que mal -respondí con
una sonrisa forzada.
El indigente devoró su mitad de torta y
comenzó a hablar, parecía que lo hacia
conmigo pero su mirada parecía perdida
en algún punto del horizonte..
- ¿Sabes que hay hombres que nacen
para algo especial?
- ¿En verdad? -contesté
- hombres que nacen para nada...
- ¿Si?, recordé a una amiga que una vez
me dijo que esas personas son personas
maceta,por que están ahí solo en el
corredor sólo para llevar la planta y
ya...no hacen nada mas, por que ni
siquiera el florecer de la planta es suyo,
(al menos eso decía ella.)
- Y hombres a los que se les da todo a
medias
- Mmm - recordé a esas personas que
saben hacer muchas cosas, pero que no
destacan en nada.
Lo miré sorprendido, jajaja y según tú,
sabio ¿Que eres tu?
- yo nací para algo especial -respondió.
¡Zoquete...jajaja eres un sucio
indigente!, ¡algo menos que una
cucaracha de alcantarilla ! - pensé ohh
¿en verdad? -respondí
- Así es mi buen amigo...
- ¿Ahora soy tu amigo ?
- Cualquiera que me regala comida es mi
amigo.
- y... ¿como para que cosa grande
viniste al mundo? - reía para mis
adentros divertido con la actitud del
miserable.
El sucio indigente no dijo nada, mientras
sacaba algo de entre sus sucias ropas,
era un violín, alcance a ver que se
trataba de un viejo Stradivarius, con la
inscripción en latín apenas visible
"antonius stradivarius cremonensis
faciebat anno MDCCXX" por vida de Dios
-pensé ¿como este miserable posee entre
sus sucias ropas una joya así? creo que
lo puso ante mi vista a propósito...
Comenzó a interpretar una melodía, la
mas hermosa que he escuchado en mi
vida, algo triste, con esperanza, pero con
una fuerza propia, parecía que salia del
alma del violín y del alma del sucio
indigente, realmente consiguió
conmoverme, pude ver que el personaje
lloraba, algo difícil, por que el poseía
una barba realmente enorme, el sucio
hombre terminó su melodía...
No tuve que preguntar mas, ahora sabía
que él era un virtuoso, alguien que había
nacido con un don, y que lo había
cultivado hasta hacer de el una joya bien
pulida, aun así no pude imaginar como
es que había terminado así, no dije mas,
terminé de un sorbo mi coca, le di las
buenas tardes y regresé a trabajar...
Gracias a Dios -pienso-
Cómo todos los días salgo a comer, yo
por el contrario de mis compañeros de
trabajo que acostumbran ir a comer a un
restaurante, traigo de casa a diario unas
ricas tortas, las cuales en ocasiones son
mofa de mis compañeros, pero no me
importa he trabajado veinte años en esta
compañía, soy un veterano...
Trabajo en uno de los edificios
emblemáticos de la ciudad, otrora el mas
alto del país y de latinoamerica, hoy casi
vació, sólo parece un elefante blanco en
el panorama citadino. Nos hemos hecho
viejos juntos.
Tengo la buena costumbre de ir al
parque cercano al trabajo a comer mis
tortas ahí en ese lugar esta "mi banca" a
diario soy parte del panorama de dos a
tres de la tarde en ese lugar, cual fue mi
sorpresa que al llegar a "mi banca" esta
estaba ocupada por un sucio indigente,
el cual al parecer había tomado posesión
de la misma considerándola así mismo
"su banca", así que ignorándolo me
senté ahí en mi lugar a degustar mi
torta y mi coca.
De inmediato el sucio indigente me
reclama su derecho de banca, aduciendo
que esta le pertenecía, a lo que
contesté
- ¡Cálla hombre! Llevo comiendo aquí
mas de veinte años,así que déjame
comer en paz que solo tengo media
hora...
El indigente me miro de mala gana y
refunfuñando para sus adentros no dijo
nada,así que después de unos momentos
le ofrecí la mitad de mi torta, la cual no
rehusó tomándola de mala gana
diciendo:
- Pero ni creas que beberé coca, pues
hace daño...
Idiota hasta crees que te daría de mi
coca -pensé Oh que mal -respondí con
una sonrisa forzada.
El indigente devoró su mitad de torta y
comenzó a hablar, parecía que lo hacia
conmigo pero su mirada parecía perdida
en algún punto del horizonte..
- ¿Sabes que hay hombres que nacen
para algo especial?
- ¿En verdad? -contesté
- hombres que nacen para nada...
- ¿Si?, recordé a una amiga que una vez
me dijo que esas personas son personas
maceta,por que están ahí solo en el
corredor sólo para llevar la planta y
ya...no hacen nada mas, por que ni
siquiera el florecer de la planta es suyo,
(al menos eso decía ella.)
- Y hombres a los que se les da todo a
medias
- Mmm - recordé a esas personas que
saben hacer muchas cosas, pero que no
destacan en nada.
Lo miré sorprendido, jajaja y según tú,
sabio ¿Que eres tu?
- yo nací para algo especial -respondió.
¡Zoquete...jajaja eres un sucio
indigente!, ¡algo menos que una
cucaracha de alcantarilla ! - pensé ohh
¿en verdad? -respondí
- Así es mi buen amigo...
- ¿Ahora soy tu amigo ?
- Cualquiera que me regala comida es mi
amigo.
- y... ¿como para que cosa grande
viniste al mundo? - reía para mis
adentros divertido con la actitud del
miserable.
El sucio indigente no dijo nada, mientras
sacaba algo de entre sus sucias ropas,
era un violín, alcance a ver que se
trataba de un viejo Stradivarius, con la
inscripción en latín apenas visible
"antonius stradivarius cremonensis
faciebat anno MDCCXX" por vida de Dios
-pensé ¿como este miserable posee entre
sus sucias ropas una joya así? creo que
lo puso ante mi vista a propósito...
Comenzó a interpretar una melodía, la
mas hermosa que he escuchado en mi
vida, algo triste, con esperanza, pero con
una fuerza propia, parecía que salia del
alma del violín y del alma del sucio
indigente, realmente consiguió
conmoverme, pude ver que el personaje
lloraba, algo difícil, por que el poseía
una barba realmente enorme, el sucio
hombre terminó su melodía...
No tuve que preguntar mas, ahora sabía
que él era un virtuoso, alguien que había
nacido con un don, y que lo había
cultivado hasta hacer de el una joya bien
pulida, aun así no pude imaginar como
es que había terminado así, no dije mas,
terminé de un sorbo mi coca, le di las
buenas tardes y regresé a trabajar...
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