BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces
un vacío golpea mis extremidades
un vacío de ser hijo genital o de germinar
flores.
A veces ese vacío se insinúa,
retumba como un cristal en una estación
abandonada, o como el chillido de una lechuza
que indaga la noche.
Extraviado por golpes definitivos
el vacío busca posarse en mis brazos,
tatuaje que informa mis blancos muslos.
Nunca he de estar. Este silencio
ahonda en la superficie y reitera
su convicción de percutor inminente.
Yo cumplo mi cometido de origen,
algas que quiebran esta superficie
rota por las visiones-.
©
un vacío golpea mis extremidades
un vacío de ser hijo genital o de germinar
flores.
A veces ese vacío se insinúa,
retumba como un cristal en una estación
abandonada, o como el chillido de una lechuza
que indaga la noche.
Extraviado por golpes definitivos
el vacío busca posarse en mis brazos,
tatuaje que informa mis blancos muslos.
Nunca he de estar. Este silencio
ahonda en la superficie y reitera
su convicción de percutor inminente.
Yo cumplo mi cometido de origen,
algas que quiebran esta superficie
rota por las visiones-.
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