Adabarleon
Poeta recién llegado
VISITA A MI MADRE
I
Hoy al visitarte anhelo
I
Hoy al visitarte anhelo
madre mía con cariño,
sentirme de nuevo niño
refugiado en tu consuelo.
Y aunque en amargo desvelo
me dejara tu partida,
aquí estoy madre querida,
en el frente de la fosa,
donde tu cuerpo reposa
como rosa adormecida.
refugiado en tu consuelo.
Y aunque en amargo desvelo
me dejara tu partida,
aquí estoy madre querida,
en el frente de la fosa,
donde tu cuerpo reposa
como rosa adormecida.
II
Yo siento que estás dormida
y que en apacible calma,
suele descansar tu alma
del tormento de la vida.
También sé que florecida
vives madre en mi razón,
puesto que mi corazón
ni un instante te ha olvidado,
y tu amor ha cultivado
con profunda devoción.
del tormento de la vida.
También sé que florecida
vives madre en mi razón,
puesto que mi corazón
ni un instante te ha olvidado,
y tu amor ha cultivado
con profunda devoción.
III
A pesar de mi aflicción
por tu ausencia madre mía,
tu recuerdo es alegría
para mi resignación.
Más como una bendición
permanece en mí existir
y siempre suelo sentir,
en mis horas tormentosas
como tus manos piadosas
dan alivio a mí sufrir.
para mi resignación.
Más como una bendición
permanece en mí existir
y siempre suelo sentir,
en mis horas tormentosas
como tus manos piadosas
dan alivio a mí sufrir.
IV
Nunca se podrá extinguir
el amor que a ti me aferra
y la bondad que se encierra
por tu causa en mí vivir.
Jamás podré prescindir
de tu amor que es mi sustento,
con la esperanza que aliento,
madre para verte a vos
cuando en los brazos de Dios
yo visite tu aposento.
por tu causa en mí vivir.
Jamás podré prescindir
de tu amor que es mi sustento,
con la esperanza que aliento,
madre para verte a vos
cuando en los brazos de Dios
yo visite tu aposento.
V
Bueno vieja, ya es momento
de una nueva despedida.
Ya me voy madre querida
acallando el sufrimiento.
Y no se te haga tormento
que por causa del quebranto,
rompan mis ojos en llanto
por la terrible agonía,
de dejarte madre mía,
solita en el camposanto.
acallando el sufrimiento.
Y no se te haga tormento
que por causa del quebranto,
rompan mis ojos en llanto
por la terrible agonía,
de dejarte madre mía,
solita en el camposanto.
Adamis Alonso Barrios León
Maracaibo – Venezuela
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