Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Vive, sólo eso, vive.
y no dejes que el silencio se expanda
o que las melodías se pierdan,
no dejes que la lluvia se detenga
sin haber besado tu cara,
o que el sol que pinta colores
se esconda sin pintar con alegría tu casa.
¡Vive, aun cuando no tengas ganas!
vive allí en la tormenta,
vive también en la calma;
agradece lo que tienes
y no mires lo que falta
porque la mayor riqueza
es darse en cuerpo y alma.
Vive en los momentos aciagos
donde la soledad es quien ataca,
vive el presente que tienes
y no pienses en el mañana:
que un Sabio Maestro dijo
el hoy es bastante carga.
¿Qué te ha besado la tristeza?
¿qué tienes en tus ojos lágrimas?
no dejes de andar y sigue
porque quien cae, se levanta.
Vive, vive las horas de duelo
y también las horas que cantan,
no dejes que el tiempo se escabulla
sin haber construido nada,
porque cada día exige
el sudor de la jornada.
Por eso vive el cansancio
pues es alegre quien trabaja
y sabe que al final del día
el fatigado cuerpo descansa.
Vive, vive los sueños rotos
y los que teje la esperanza;
vive las flores frescas
que te regalan fragancias,
vive las iras ruidosas
y las paciencias calladas.
Vive , sólo eso, vive,
y no dejes que los momentos
sin amor a dormir se vayan
o que el frío los congele
porque nadie los abraza.
Vive, sólo eso vive,
en la caricia o la bofetada,
en el destierro o en el desánimo,
en la paz o en la batalla.
Respira el aire fresco y dulce
que desciende de la montaña,
de las praderas y las colinas
de la planicie o de la playa.
Vive el regaño injurioso,
la ignominia o la chanza,
y no pruebes en tu vida
el sabor de la venganza.
Vive las jornadas duras
y las que se hacen largas;
y no dejes que los minutos
se pierdan sin tu labranza:
¡la justicia es el remedio
con que se cierra la trampa!
Vive, vive tan intensamente
que todos noten que saltas
entre piedras encendidas,
entre fuegos que te abrasan;
vive como si fuera el último día
o el primero, con templanza,
vive y toca las estrellas
con las puntas de tus alas,
alas de esfuerzos y sacrificios,
alas que todo lo alcanzan.
Vive, lo triste que tengas dentro,
lo alegre de esta andanza,
y cuando venga la muerte
con su inconfundible llamada
encuentre que la vida toda
fue una total alabanza
y no dejes que el silencio se expanda
o que las melodías se pierdan,
no dejes que la lluvia se detenga
sin haber besado tu cara,
o que el sol que pinta colores
se esconda sin pintar con alegría tu casa.
¡Vive, aun cuando no tengas ganas!
vive allí en la tormenta,
vive también en la calma;
agradece lo que tienes
y no mires lo que falta
porque la mayor riqueza
es darse en cuerpo y alma.
Vive en los momentos aciagos
donde la soledad es quien ataca,
vive el presente que tienes
y no pienses en el mañana:
que un Sabio Maestro dijo
el hoy es bastante carga.
¿Qué te ha besado la tristeza?
¿qué tienes en tus ojos lágrimas?
no dejes de andar y sigue
porque quien cae, se levanta.
Vive, vive las horas de duelo
y también las horas que cantan,
no dejes que el tiempo se escabulla
sin haber construido nada,
porque cada día exige
el sudor de la jornada.
Por eso vive el cansancio
pues es alegre quien trabaja
y sabe que al final del día
el fatigado cuerpo descansa.
Vive, vive los sueños rotos
y los que teje la esperanza;
vive las flores frescas
que te regalan fragancias,
vive las iras ruidosas
y las paciencias calladas.
Vive , sólo eso, vive,
y no dejes que los momentos
sin amor a dormir se vayan
o que el frío los congele
porque nadie los abraza.
Vive, sólo eso vive,
en la caricia o la bofetada,
en el destierro o en el desánimo,
en la paz o en la batalla.
Respira el aire fresco y dulce
que desciende de la montaña,
de las praderas y las colinas
de la planicie o de la playa.
Vive el regaño injurioso,
la ignominia o la chanza,
y no pruebes en tu vida
el sabor de la venganza.
Vive las jornadas duras
y las que se hacen largas;
y no dejes que los minutos
se pierdan sin tu labranza:
¡la justicia es el remedio
con que se cierra la trampa!
Vive, vive tan intensamente
que todos noten que saltas
entre piedras encendidas,
entre fuegos que te abrasan;
vive como si fuera el último día
o el primero, con templanza,
vive y toca las estrellas
con las puntas de tus alas,
alas de esfuerzos y sacrificios,
alas que todo lo alcanzan.
Vive, lo triste que tengas dentro,
lo alegre de esta andanza,
y cuando venga la muerte
con su inconfundible llamada
encuentre que la vida toda
fue una total alabanza