Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Vivencias
¿Son tuyos los susurros que lejanos me nombran?
¡Aquí estoy, mi amor! aferrado a la fé que tengo por la vida;
asido a ella igual que a un ardiente clavo.
Apretandola fuerte, y tanto, que hay veces que presiento
que al romperla mis manos, me quemará por dentro.
Me envuelven los silencios nocturnos y pesados.
Aquí en la penumbra el tiempo pasa lento.
Reconstruyo a intervalos, vivencias compartidas,
y en mi mente se expanden nuestros caminos juntos.
Aquí mi libertad es mi conciencia.
Te miro ahí como a menudo eras: portadora de luz y de alegría;
tu bandera de fé por siempre ondeando,
y guardando en tu interior el fuego de la vida.
¡Ay, compañera mía, palomita en arrullo!
¡Así te pienso, así te sueño, así te amo!
¡Así he de encontrarte en un futuro!
¿Son tuyos los susurros que lejanos me nombran?
¡Aquí estoy, mi amor! aferrado a la fé que tengo por la vida;
asido a ella igual que a un ardiente clavo.
Apretandola fuerte, y tanto, que hay veces que presiento
que al romperla mis manos, me quemará por dentro.
Me envuelven los silencios nocturnos y pesados.
Aquí en la penumbra el tiempo pasa lento.
Reconstruyo a intervalos, vivencias compartidas,
y en mi mente se expanden nuestros caminos juntos.
Aquí mi libertad es mi conciencia.
Te miro ahí como a menudo eras: portadora de luz y de alegría;
tu bandera de fé por siempre ondeando,
y guardando en tu interior el fuego de la vida.
¡Ay, compañera mía, palomita en arrullo!
¡Así te pienso, así te sueño, así te amo!
¡Así he de encontrarte en un futuro!
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