Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivió tras la pared más de tres años
maldito y con la carne emparedada,
podrido y con el alma cementada,
pariendo mal olor y desengaños.
Hoy baja poco a poco los peldaños
que llegan sin crujir hasta su almohada;
su esposa, su asesina perturbada,
dormida sueña al dios de los engaños.
Un halo fantasmal cuchillo en mano
-por cierto, sólo el filo puede verse
brillando con un brillo toledano-
se acerca hasta su cama hasta perderse
hendido tras un golpe sobrehumano...
Despierta me desangro. ¡Hay que joderse!
maldito y con la carne emparedada,
podrido y con el alma cementada,
pariendo mal olor y desengaños.
Hoy baja poco a poco los peldaños
que llegan sin crujir hasta su almohada;
su esposa, su asesina perturbada,
dormida sueña al dios de los engaños.
Un halo fantasmal cuchillo en mano
-por cierto, sólo el filo puede verse
brillando con un brillo toledano-
se acerca hasta su cama hasta perderse
hendido tras un golpe sobrehumano...
Despierta me desangro. ¡Hay que joderse!