Volar a su lado

Brenda Muñante

Poeta recién llegado
Esta allí, vive en mi mente, le albergo en una parte de mí, le imagino, le dibujo, le recuerdo, en todos lados le veo.
Me encontró como una palomita herida, con las alas rotas, manchada de sangre, con la respiración lenta, me rescato, me limpio, con paciencia y dedicación me fue curando, me alimento, me abrigo, me protegió
Comenzaba a cobrar fuerzas, de pronto sentía que mi pasado tenía menos peso, su presencia y sus cuidados me hicieron sanar mis heridas y me enseño a volar nuevamente.
Volar a su lado fue la experiencia más hermosa y única, me sentía feliz, luego alce la mirada y ya encontré la suya, sabía que era el momento de aprender a volar sola, estaba nuevamente recuperada. El tiempo paso sentía su ausencia, recordé sus sabias palabras pero me hacía falta de nuevo escucharlas, fui perdiendo mi rumbo, sedienta, cansada, triste y angustiada.
No quiero volar nuevamente, aparentemente estoy acompañada, pero estoy más sola que nunca, duele mucho no volver encontrarlo en mi vuelo.
 
Esta allí, vive en mi mente, le albergo en una parte de mí, le imagino, le dibujo, le recuerdo, en todos lados le veo.
Me encontró como una palomita herida, con las alas rotas, manchada de sangre, con la respiración lenta, me rescato, me limpio, con paciencia y dedicación me fue curando, me alimento, me abrigo, me protegió
Comenzaba a cobrar fuerzas, de pronto sentía que mi pasado tenía menos peso, su presencia y sus cuidados me hicieron sanar mis heridas y me enseño a volar nuevamente.
Volar a su lado fue la experiencia más hermosa y única, me sentía feliz, luego alce la mirada y ya encontré la suya, sabía que era el momento de aprender a volar sola, estaba nuevamente recuperada. El tiempo paso sentía su ausencia, recordé sus sabias palabras pero me hacía falta de nuevo escucharlas, fui perdiendo mi rumbo, sedienta, cansada, triste y angustiada.
No quiero volar nuevamente, aparentemente estoy acompañada, pero estoy más sola que nunca, duele mucho no volver encontrarlo en mi vuelo.


Nostálgico relato que alberga una gran verdad: Duele la distancia, tanto para la paloma de alas rotas, como para las manos que la cuidaron. Y sí, se siente el peso de la soledad, aún cuando otros nos rodean. Un placer leerte. Mis saludos.
 
Esta allí, vive en mi mente, le albergo en una parte de mí, le imagino, le dibujo, le recuerdo, en todos lados le veo.
Me encontró como una palomita herida, con las alas rotas, manchada de sangre, con la respiración lenta, me rescato, me limpio, con paciencia y dedicación me fue curando, me alimento, me abrigo, me protegió
Comenzaba a cobrar fuerzas, de pronto sentía que mi pasado tenía menos peso, su presencia y sus cuidados me hicieron sanar mis heridas y me enseño a volar nuevamente.
Volar a su lado fue la experiencia más hermosa y única, me sentía feliz, luego alce la mirada y ya encontré la suya, sabía que era el momento de aprender a volar sola, estaba nuevamente recuperada. El tiempo paso sentía su ausencia, recordé sus sabias palabras pero me hacía falta de nuevo escucharlas, fui perdiendo mi rumbo, sedienta, cansada, triste y angustiada.
No quiero volar nuevamente, aparentemente estoy acompañada, pero estoy más sola que nunca, duele mucho no volver encontrarlo en mi vuelo.
Espacios que rompen en el vuelo en ese deleite de melancolia
de clarides ungidas, el escrito es un remanso de lamentos y
dispersiones en el noble sentimiento entristecido. felicidades
magnifico. luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba