Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
Entonces Dios desde el anonimato les hizo
dándoles una misión muy importante,
desde su trono gritó:
¡Haceros hombres algún día,
dominad este mar en mi nombre!
quería ver su estandarte en cada ciudad
en cada rincón donde la vista alcanzase.
Y ellos lo consiguieron con la guerra
con la sangre de muchos tiñendo el mar,
el mismo mar que los trajo a este mundo.
Eran decenas de hombres hechos criaturas
criaturas angelicales de la muerte ordenada,
pero eso no bastaba para uno de ellos.
Uno que no quería el basto mar
uno que quería dominar el mundo entero,
se llamaba a si mismo el voraz,
y voraz era su furia y sus ansias,
¡Seré el nuevo Dios! decía sin pudor,
traicionó a esos Ángeles del honor,
les traicionó pero los elevó al cielo.
Allí les entregó un nuevo mensaje
a ese reino creado y ya caído,
¡Resurgid entre las llamas como fénix!
¡Dejad de nuevo a vuestro paso cenizas!
¡Que vuestros enemigos os adoren!
¡Que vuestros aliados os teman!
¡VORACES SERÁ VUESTRO NOMBRE!
¡derrotad al perro guardián de las aguas!
¡Y QUE MUERA QUIEN NO PUEDA HACERLO!
levantó su espada al lejano horizonte,
escogió entre tantos a los mejores,
voraces es ahora su nombre,
voraz la historia que escribirán esos hombres...
dándoles una misión muy importante,
desde su trono gritó:
¡Haceros hombres algún día,
dominad este mar en mi nombre!
quería ver su estandarte en cada ciudad
en cada rincón donde la vista alcanzase.
Y ellos lo consiguieron con la guerra
con la sangre de muchos tiñendo el mar,
el mismo mar que los trajo a este mundo.
Eran decenas de hombres hechos criaturas
criaturas angelicales de la muerte ordenada,
pero eso no bastaba para uno de ellos.
Uno que no quería el basto mar
uno que quería dominar el mundo entero,
se llamaba a si mismo el voraz,
y voraz era su furia y sus ansias,
¡Seré el nuevo Dios! decía sin pudor,
traicionó a esos Ángeles del honor,
les traicionó pero los elevó al cielo.
Allí les entregó un nuevo mensaje
a ese reino creado y ya caído,
¡Resurgid entre las llamas como fénix!
¡Dejad de nuevo a vuestro paso cenizas!
¡Que vuestros enemigos os adoren!
¡Que vuestros aliados os teman!
¡VORACES SERÁ VUESTRO NOMBRE!
¡derrotad al perro guardián de las aguas!
¡Y QUE MUERA QUIEN NO PUEDA HACERLO!
levantó su espada al lejano horizonte,
escogió entre tantos a los mejores,
voraces es ahora su nombre,
voraz la historia que escribirán esos hombres...