Marla
Poeta fiel al portal
Entren, señores, entren:
vendo palabras, sí, palabras:
edulcoradas, atrevidas, incendiarias,
vertiginosas, delirantes;
píldoras verdes contra la soledad
aquí,
a un breve golpe de timón
de sus dedos.
Cuelguen a la entrada
toda Identidad, vacíen los bolsillos
de sus neuronas y
relájense.
Vendo palabras: blandas, simples,
ácidas,
aliñadas con imágenes,
solitarias como islas;
casi todas
frugales, casi todas
desleídas en el vaso
del tedio
de un domingo cualquiera.
Palabras
para todos los abandonos,
para casi todos las muertes.
No se preocupen, son inocuas:
les cortamos las alas,
las vacunamos contra la rebeldía.
Ustedes solo deben elegir
qué temor achicar,
de qué silencio huir,
qué verdad enterrar.
Pasen y vean, señores,
envíen y reenvien auroras
boreales, bits, bytes, megabytes,
deslices,
gigas,
humo.
Diviértanse,
imaginen,
olviden
y, sobre todo,
no dejen de reír.
Jueguen a disgregarse
en su loca ingravidez.
Pasen y vean...
vendo palabras, sí, palabras:
edulcoradas, atrevidas, incendiarias,
vertiginosas, delirantes;
píldoras verdes contra la soledad
aquí,
a un breve golpe de timón
de sus dedos.
Cuelguen a la entrada
toda Identidad, vacíen los bolsillos
de sus neuronas y
relájense.
Vendo palabras: blandas, simples,
ácidas,
aliñadas con imágenes,
solitarias como islas;
casi todas
frugales, casi todas
desleídas en el vaso
del tedio
de un domingo cualquiera.
Palabras
para todos los abandonos,
para casi todos las muertes.
No se preocupen, son inocuas:
les cortamos las alas,
las vacunamos contra la rebeldía.
Ustedes solo deben elegir
qué temor achicar,
de qué silencio huir,
qué verdad enterrar.
Pasen y vean, señores,
envíen y reenvien auroras
boreales, bits, bytes, megabytes,
deslices,
gigas,
humo.
Diviértanse,
imaginen,
olviden
y, sobre todo,
no dejen de reír.
Jueguen a disgregarse
en su loca ingravidez.
Pasen y vean...