No puedo sino aplaudir la reafirmación del ser humano frente a los dioses, que muchas veces llevan en su esencia todo lo contrario. Yo no creo que haya más tierra prometida que la que nos construyamos y no va a haber recompensas divinas, ni aquí ni nunca. Las recompensas también son responsabilidad nuestra. Pero, bueno, cada uno cree lo que necesita.