BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Belleza ladina sitúa
tus párpados como anaqueles
vacíos, en lágrimas de opaca
presencia, y tributos de amnistía
igualitaria. Oh, presencia desmedida,
vergel silente, jardín de muros impactados,
por trozos emergentes de metralla.
Mi cuerpo solitario, dignamente, creo
se escapa y diluye de tus créditos antojadizos.
Y fumo deliberadamente y en paz
el silencio que me rodea y las impacientes
cristalizaciones de alas.
Fluyen los versos los besos como alas,
como infinitas derivadas de luces dignas,
de tumbas abiertas que simulan una piel gastada,
de lápidas dispersas que engendran la latitud
del beso atormentado.
Es proclamar tu advenimiento, rosa tatuada,
iceberg de nostalgia en la casa, cual viento
que nunca renaciera del mar, medir los anchos
nudos de mi corbata-.
©
tus párpados como anaqueles
vacíos, en lágrimas de opaca
presencia, y tributos de amnistía
igualitaria. Oh, presencia desmedida,
vergel silente, jardín de muros impactados,
por trozos emergentes de metralla.
Mi cuerpo solitario, dignamente, creo
se escapa y diluye de tus créditos antojadizos.
Y fumo deliberadamente y en paz
el silencio que me rodea y las impacientes
cristalizaciones de alas.
Fluyen los versos los besos como alas,
como infinitas derivadas de luces dignas,
de tumbas abiertas que simulan una piel gastada,
de lápidas dispersas que engendran la latitud
del beso atormentado.
Es proclamar tu advenimiento, rosa tatuada,
iceberg de nostalgia en la casa, cual viento
que nunca renaciera del mar, medir los anchos
nudos de mi corbata-.
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