y en medio del silencio...

Luis Prieto

Moderador Global
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Moderador Global
Corrector/a


Lenta, muy lenta,
la tarde cae frente a las casas del pueblo.
Lánguidamente, va muriendo el día.
La rocosa y desgastada fuente de la plaza,
(Luciendo en su cuerpo el musgo del tiempo),
vierte su fresca monotonía.

Soñolienta se halla la tierra,
desiertos los caminos,
sombríos álamos,
se yerguen a orillas del río,
y en la hora florida del ocaso,
vaga el alma por la vereda.
¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?

¡Ay qué triste caminar,
porque penoso es vagar solo por la vida,
con el corazón lleno de flores marchitas!

Relucen los cristales de las viejas casas,
resaltan los balcones floridos
por jazmines y rosas blancas,
pájaros revoloteando por el eco del tiempo,
una tibia brisa, cargada de aroma de flor,
recorre calles solitarias y
en medio del silencio…
doblan las campanas.
¿Qué claman las campanas al viento?

Crece la sombra en el pueblo,
el agua del río,
dormita bajo el puente,
el viento, es frío,
y la noche llega,
descansa la Luna,
en la marmórea taza de la fuente,
y en un banco de la solitaria plaza,

un hombre escribiendo.

La tarde se fue a dormir,
las campanas sueñan y
la melancolía despierta.
El hombre, bajo el manto raso,
siguió escribiendo,
y en medio del silencio…
el agua de la fuente suena.
¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?



Luis PrietoEspinosa
Derechos reservados 18/09/2014
 
Última edición por un moderador:
Has acompañado estas letras muy bien con esas imágenes de melancolía, ya que se siente al leerlas, un abrazo Luis, linda tarde
 
luego de corregir el formato, puedes reeditarlo a tu manera, hay silencios que se funden y se instalan en el alma de la cual nunca salen, saludos


Lenta, muy lenta,
la tarde cae frente a las casas del pueblo.
Lánguidamente, va muriendo el día.
La rocosa y desgastada fuente de la plaza,
(Luciendo en su cuerpo el musgo del tiempo),
vierte su fresca monotonía.

Soñolienta se halla la tierra,
desiertos los caminos,
sombríos álamos,
se yerguen a orillas del río,
y en la hora florida del ocaso,
vaga el alma por la vereda.
¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?

¡Ay qué triste caminar,
porque penoso es vagar solo por la vida,
con el corazón lleno de flores marchitas!

Relucen los cristales de las viejas casas,
resaltan los balcones floridos
por jazmines y rosas blancas,
pájaros revoloteando por el eco del tiempo,
una tibia brisa, cargada de aroma de flor,
recorre calles solitarias y
en medio del silencio…
doblan las campanas.
¿Qué claman las campanas al viento?

Crece la sombra en el pueblo,
el agua del río,
dormita bajo el puente,
el viento, es frío,
y la noche llega,
descansa la Luna,
en la marmórea taza de la fuente,
y en un banco de la solitaria plaza,

un hombre escribiendo.

La tarde se fue a dormir,
las campanas sueñan y
la melancolía despierta.
El hombre, bajo el manto raso,
siguió escribiendo,
y en medio del silencio…
el agua de la fuente suena.
¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?



Luis PrietoEspinosa
Derechos reservados 18/09/2014
 
luego de corregir el formato, puedes reeditarlo a tu manera, hay silencios que se funden y se instalan en el alma de la cual nunca salen, saludos
Tremendamente agradecido por cuanto haces preciada Marian. He de centrarme y corregirlos todos.
El silencio al que referencia, es mío.
Gran abrazo Marian
 

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