jorgeluis
Poeta fiel al portal
Y SIGO
Sigo bebiéndome
las babas de las copas
de las mesas,
atragantándome, como ayer
con las esquenas.
Sigo en la Luna de Valencia,
acumulando años
sin sentar la cabeza.
Sigo nadando como
un pato que chapotea,
besando en la boca
a la pereza;
sigo sumando y restando,
reptando y gastando
lo que no tengo
mientras te das la vuelta.
Sigo siendo el mismo
mono cuenta cuentos
de las putas de cincuenta,
sigo rodando por inercia
yo me entiendo;
tan ajado y tan lascivo,
tan torcido y pendenciero,
desafiando pared con pared
al guardián del secreto,
mirando el culo
tal cual, sin disimulo,
a la Laura, a la Yeni,
a la Vero .
Sigo perdiendo
el día a día,
como siempre,
pero cada vez
más viejo.
Sigo dormido,
y hay quien dice
que en un sueño eterno;
sigo librando batallas
contra el verano
y el invierno;
sigo riendo y llorando
tan indigno, y tan enfermo,
pidiendo la chusta
del canuto del cateto,
anoréxico sin probar
el dulzor de tu piel,
el ardor de tu sexo.
Sigo siendo cuarto y mitad,
sigo naufragando sin frenos,
sigo valiéndome de mi precariedad,
sigo durmiendo en cueros,
sin coche, con arritmias, sin movil,
sin atrezzo,
con la frente marchita,
dando de comer
a los vencejos,
acariciando el aire,
engañándome el hambre,
imitando a Morante
delante de los espejos.
Sigo con el corazón
coronando mi herida
inscrita de por vida en el lamento.
Sigo vivo creyendo
que estoy muriendo,
sigo dando largas cambiadas
a los fantasmas
para despreciarles luego;
sigo abrazando como
te abracé aquella vez
con los brazos
muy abiertos.
Sigo desangrándome
de arrogancia y ego,
sigo abriendo las puertas,
a los lunáticos,
y a los que quieren tocar el cielo,
sigo los sábados
pidiendo tabaco,
con tal de fumar, por eso.
Sigo perdiendo
el día a día,
como siempre,
pero cada vez
más viejo.
Sigo bebiéndome
las babas de las copas
de las mesas,
atragantándome, como ayer
con las esquenas.
Sigo en la Luna de Valencia,
acumulando años
sin sentar la cabeza.
Sigo nadando como
un pato que chapotea,
besando en la boca
a la pereza;
sigo sumando y restando,
reptando y gastando
lo que no tengo
mientras te das la vuelta.
Sigo siendo el mismo
mono cuenta cuentos
de las putas de cincuenta,
sigo rodando por inercia
yo me entiendo;
tan ajado y tan lascivo,
tan torcido y pendenciero,
desafiando pared con pared
al guardián del secreto,
mirando el culo
tal cual, sin disimulo,
a la Laura, a la Yeni,
a la Vero .
Sigo perdiendo
el día a día,
como siempre,
pero cada vez
más viejo.
Sigo dormido,
y hay quien dice
que en un sueño eterno;
sigo librando batallas
contra el verano
y el invierno;
sigo riendo y llorando
tan indigno, y tan enfermo,
pidiendo la chusta
del canuto del cateto,
anoréxico sin probar
el dulzor de tu piel,
el ardor de tu sexo.
Sigo siendo cuarto y mitad,
sigo naufragando sin frenos,
sigo valiéndome de mi precariedad,
sigo durmiendo en cueros,
sin coche, con arritmias, sin movil,
sin atrezzo,
con la frente marchita,
dando de comer
a los vencejos,
acariciando el aire,
engañándome el hambre,
imitando a Morante
delante de los espejos.
Sigo con el corazón
coronando mi herida
inscrita de por vida en el lamento.
Sigo vivo creyendo
que estoy muriendo,
sigo dando largas cambiadas
a los fantasmas
para despreciarles luego;
sigo abrazando como
te abracé aquella vez
con los brazos
muy abiertos.
Sigo desangrándome
de arrogancia y ego,
sigo abriendo las puertas,
a los lunáticos,
y a los que quieren tocar el cielo,
sigo los sábados
pidiendo tabaco,
con tal de fumar, por eso.
Sigo perdiendo
el día a día,
como siempre,
pero cada vez
más viejo.
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