Entre la soledad mi alma se sofoca
Vive en recuerdos de azules desvaríos
Lágrimas salen al no cumplir el delirio
De poder sentir el aliento de su boca
Cuanto he sufrido en su aciaga ausencia
En el regazo del tiempo callo mi agonía
Es aquel el tic-tac de la cruel melancolía
Mi corazón con sus latidos pide clemencia
Hoy lloro la sangre de las idas palabras
Trémulo tirito fugaces sollozos vanos
Beso el infinito ayer, donde me afano
En recuperar la luminosidad del alba
Atormentado en el hoy del ayer doloroso
Encuentro el retrato de mi ensueño
Mis suplicas semejan absurdos sueños
Es mi vida muerta en un sentir ansioso
Caen los segundos cual puñaladas al alma
Alrededor solo veo mi mísera desventura
En mi esencia florece la rosa de la amargura
Que ha venido después de la huida de mi calma
Los suspiros tienen la dureza de las rocas
Y llevan tu nombre en su nostálgico regazo
Cuanto quisiera sentir de nuevo tu abrazo
Y ser el viento que tus sutiles manos toca
Dormido en el estruendoso quejido del silencio
He susurrado deseoso y vacilante a mi destino
Despertar de mi realidad y encontrar el camino
De mi porvenir, futuro pesaroso e incierto
Mas mis esperanzas en un abismo se vierten
Desfallecen como las gotas del rocío
Y acabando con todos mis fatídicos líos
¡He amado y me ha amado la muerte!
Vive en recuerdos de azules desvaríos
Lágrimas salen al no cumplir el delirio
De poder sentir el aliento de su boca
Cuanto he sufrido en su aciaga ausencia
En el regazo del tiempo callo mi agonía
Es aquel el tic-tac de la cruel melancolía
Mi corazón con sus latidos pide clemencia
Hoy lloro la sangre de las idas palabras
Trémulo tirito fugaces sollozos vanos
Beso el infinito ayer, donde me afano
En recuperar la luminosidad del alba
Atormentado en el hoy del ayer doloroso
Encuentro el retrato de mi ensueño
Mis suplicas semejan absurdos sueños
Es mi vida muerta en un sentir ansioso
Caen los segundos cual puñaladas al alma
Alrededor solo veo mi mísera desventura
En mi esencia florece la rosa de la amargura
Que ha venido después de la huida de mi calma
Los suspiros tienen la dureza de las rocas
Y llevan tu nombre en su nostálgico regazo
Cuanto quisiera sentir de nuevo tu abrazo
Y ser el viento que tus sutiles manos toca
Dormido en el estruendoso quejido del silencio
He susurrado deseoso y vacilante a mi destino
Despertar de mi realidad y encontrar el camino
De mi porvenir, futuro pesaroso e incierto
Mas mis esperanzas en un abismo se vierten
Desfallecen como las gotas del rocío
Y acabando con todos mis fatídicos líos
¡He amado y me ha amado la muerte!
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