allix
Poeta fiel al portal
Estaba indecisa entre brisa y brisa,
de otero a otero andaba debatiendo.
Con mi fe en el suelo,
reverdeciendo,
soy verde cuando llega septiembre,
y los gusanos acarician suavemente mis senderos
y las abejas besan las flores más preciosas para que sus semillas broten en mi cuerpo.
Estaba en silencio,
esperando quizá alguna de tus caricias,
quizá algo de musiquita,
esperando semillas.
De repente oigo un estruendo,
alguien me está matando,
alguien me está contaminando
alguien grita: yawar mayu (rio de sangre) envenenado
yawar sunqu (corazón ensangrentado)
De repente veo a niños llorando,
sus vaquitas están orinando sangre,
y yawar se convierte en un vocablo menos sagrado,
en un vocablo abominable
A lo lejos escucho gente lamentándose,
no quiero hacerles daño,
no quiero causarles enfermedad,
pero ya nada bueno puedo dar.
Soy ruin por causar a mis hermanos tanto menoscabo,
pero es la ñakay (maldición) que me ha poseído,
que ya no me permite dar alimento ni cobijo.
Es la ñakay del hombre avaricioso,
que no quiere ver a sus hermanos surgir,
es el egoísmo, el consumismo, el facilismo,
ya me han reemplazado.
Manam munanichu pasayta (no quiero que me pase)
he gritado, he gemido, he dado un último grito,
manam munanichu pasayta (no quiero que me pase)
les grito a mis hermanas.
Les comunico en sus sueños a los apus, les suplico que me ayuden,
que ya no causen más detrimento a mis hermanos del campo.
Pero otra vez silencio y complicidad, contubernio soterrado,
dicen que los del gobierno se encargarán si tengo alguna queja,
que esto es progreso,
que la mina trae dinero,
pero yo aquí entre otero y otero,
me sigo preguntando ¿quién les traerá lluvia y alimento?
de otero a otero andaba debatiendo.
Con mi fe en el suelo,
reverdeciendo,
soy verde cuando llega septiembre,
y los gusanos acarician suavemente mis senderos
y las abejas besan las flores más preciosas para que sus semillas broten en mi cuerpo.
Estaba en silencio,
esperando quizá alguna de tus caricias,
quizá algo de musiquita,
esperando semillas.
De repente oigo un estruendo,
alguien me está matando,
alguien me está contaminando
alguien grita: yawar mayu (rio de sangre) envenenado
yawar sunqu (corazón ensangrentado)
De repente veo a niños llorando,
sus vaquitas están orinando sangre,
y yawar se convierte en un vocablo menos sagrado,
en un vocablo abominable
A lo lejos escucho gente lamentándose,
no quiero hacerles daño,
no quiero causarles enfermedad,
pero ya nada bueno puedo dar.
Soy ruin por causar a mis hermanos tanto menoscabo,
pero es la ñakay (maldición) que me ha poseído,
que ya no me permite dar alimento ni cobijo.
Es la ñakay del hombre avaricioso,
que no quiere ver a sus hermanos surgir,
es el egoísmo, el consumismo, el facilismo,
ya me han reemplazado.
Manam munanichu pasayta (no quiero que me pase)
he gritado, he gemido, he dado un último grito,
manam munanichu pasayta (no quiero que me pase)
les grito a mis hermanas.
Les comunico en sus sueños a los apus, les suplico que me ayuden,
que ya no causen más detrimento a mis hermanos del campo.
Pero otra vez silencio y complicidad, contubernio soterrado,
dicen que los del gobierno se encargarán si tengo alguna queja,
que esto es progreso,
que la mina trae dinero,
pero yo aquí entre otero y otero,
me sigo preguntando ¿quién les traerá lluvia y alimento?
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