No hay vuelta atrás solo vivir el ahora, aunque el dolor nos traspase hasta el interior y no nos deje ni respirar.
Podemos llorar, podemos sufrir, pero siempre lo que cuenta en seguir y avanzar.
No lo decimos y nos callamos, intentando evadirnos para acabar con ese sufrimiento, a veces lo logramos, pero siempre queda con nosotros.
Los que se van y nos dejan, son parte nuestra y viven como nosotros y por nosotros, no debemos nunca olvidarles ni olvidar nuestro dolor que nos hace más fuertes para poder vivir mejor.
Mis lágrimas no me dejan ni hablar, caen solas sin control como si tuvieran vida propia y eso precisamente es lo que hace más humano, no mejor, simplemente humano.
Si alguien sufre, veo en sus ojos su dolor y se trasmite en los míos la misma sensación. El dolor me puede y me llega a lo más profundo.
El ahora y el momento, no hay más ni menos.
Podemos llorar, podemos sufrir, pero siempre lo que cuenta en seguir y avanzar.
No lo decimos y nos callamos, intentando evadirnos para acabar con ese sufrimiento, a veces lo logramos, pero siempre queda con nosotros.
Los que se van y nos dejan, son parte nuestra y viven como nosotros y por nosotros, no debemos nunca olvidarles ni olvidar nuestro dolor que nos hace más fuertes para poder vivir mejor.
Mis lágrimas no me dejan ni hablar, caen solas sin control como si tuvieran vida propia y eso precisamente es lo que hace más humano, no mejor, simplemente humano.
Si alguien sufre, veo en sus ojos su dolor y se trasmite en los míos la misma sensación. El dolor me puede y me llega a lo más profundo.
El ahora y el momento, no hay más ni menos.