Alan Rosas
Poeta recién llegado
Cuando estamos frente a frente
alcanzo ver el amor meloso
con el que hizo Dios al hombre,
antes de este presente.
Por eso las penas tenemos
que apapacharte,
- no como lo hace el mentecato
feligrés al rodear su cruz
en forma de puño
rogando que le haga la buena,
a una vaga santa de porcelana,
lejos sea que yo te haga eso -,
porque cuando te veo,
Dios es hermoso.
Deberías dejar de estar leyendo esto,
y virar a donde la gloria se figura,
frente a tu espejo.
Porque aquello, que algún día
nos compartimos mutuamente
en el Edén,
lo tienes en cada finura
que hacen de un primor tu rostro.
Porque cuando cepillas tu cabello
acaricias la perfección,
porque de ti
hay tantas cosas que te hacen casi perfecta.
Pero tú, estas perfecta.
Cuando te engalanas
para que te noten,
te quiero decir algo;
si nos miramos
desde afuera en los firmamentos,
fulguras mas que todo
de lo que se haya creado.
Pero cuando estamos frente a frente
soy este punto y aparte.
Para bastarnos
nosotros los bastardos,
tengo la tendencia
de delinearte
en todo aquello
que se asemeje a ti,
como para fe.
Porque te necesito,
- no como cliché -,
si no para entender todo.
Para cuando el mundo
entero se entere
que caminas entre nosotros,
no necesitaremos poetas,
no me necesitaran.
Lo daré por hecho,
porque entre diminutivos como nosotros,
no sera difícil verte.
Veamos como es Dios,
veamos a la mujer primero ...
alcanzo ver el amor meloso
con el que hizo Dios al hombre,
antes de este presente.
Por eso las penas tenemos
que apapacharte,
- no como lo hace el mentecato
feligrés al rodear su cruz
en forma de puño
rogando que le haga la buena,
a una vaga santa de porcelana,
lejos sea que yo te haga eso -,
porque cuando te veo,
Dios es hermoso.
Deberías dejar de estar leyendo esto,
y virar a donde la gloria se figura,
frente a tu espejo.
Porque aquello, que algún día
nos compartimos mutuamente
en el Edén,
lo tienes en cada finura
que hacen de un primor tu rostro.
Porque cuando cepillas tu cabello
acaricias la perfección,
porque de ti
hay tantas cosas que te hacen casi perfecta.
Pero tú, estas perfecta.
Cuando te engalanas
para que te noten,
te quiero decir algo;
si nos miramos
desde afuera en los firmamentos,
fulguras mas que todo
de lo que se haya creado.
Pero cuando estamos frente a frente
soy este punto y aparte.
Para bastarnos
nosotros los bastardos,
tengo la tendencia
de delinearte
en todo aquello
que se asemeje a ti,
como para fe.
Porque te necesito,
- no como cliché -,
si no para entender todo.
Para cuando el mundo
entero se entere
que caminas entre nosotros,
no necesitaremos poetas,
no me necesitaran.
Lo daré por hecho,
porque entre diminutivos como nosotros,
no sera difícil verte.
Veamos como es Dios,
veamos a la mujer primero ...
Última edición: