Josh Crivello
Nací un día en el que Dios estaba enfermo, grave.
Yo soy, pero no existo. Se marchitarán mil y un flores, perecerán multitudes y un millón de criaturas. Yo fui, pero no existí. Seré, más no existiré, el mar un desierto al despertar, el cielo un infierno al mirar. Yo soy, fui, seré, más no existo, existí, ni existiré. Yo soy. El infierno hecho paraíso magistral, el delincuente que juzgó al juez, el hombre que no fue, el niño que no será, el anciano que no es. Yo soy.
Yo soy, el que profundiza los abismos de su mente, el que nada en la nada de su alma, el que duda de la duda que lo hostiga, el que vela por la vela moribunda. El que es, el que no existió.
Yo soy yo, y solo yo conmigo mismo. Yo, el que no existe, el que no existió, y no existirá...
Pero quiero existir.
Yo soy.
El que quiere existir.
Josh Crivello
Yo soy, el que profundiza los abismos de su mente, el que nada en la nada de su alma, el que duda de la duda que lo hostiga, el que vela por la vela moribunda. El que es, el que no existió.
Yo soy yo, y solo yo conmigo mismo. Yo, el que no existe, el que no existió, y no existirá...
Pero quiero existir.
Yo soy.
El que quiere existir.
Josh Crivello