Yo te bendigo y a cambio...

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Poeta recién llegado
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Por cada uno de tus diáfanos venablos,
una plegaria, por cada noche una más!

¿Cómo negarme a tu divinidad,
de espíritu paráclito y zozobra?

Yo te bendigo finísima hebra de luz,
en las horas más oscuras. Te revelo
mis suplicas y a cambio… tu benignidad!

Las estrellas lejanas me envían ósculos
de beldad trémula sacudiendo las cenizas de mi carne

Cuando por el horizonte regresas
y acaricias mis pupilas con tu aliento de luna,
mi corazón crepita cual leño en la hoguera
y el tenerte quisiera por conjuro de vida.

Estoy solo en la noche silenciosa y plena
cobijado bajo el gris perla de tus madrigueras…


Estoy solo con los azules lejanos que me entregas
y que se empozan en mis pupilas yertas.


En el aire de la oscuridad flotan los aromas

de infancias vírgenes y muertas

Y resuenan los vítores de las infancias nuevas...


hartas de presagios y leyendas.



En los labios de mi boca todavía quedan
prendidas confusas melodías aprendidas apenas…



canciones ingenuas de historias felices

que todavía no llegan



Pero aun así noche mía te bendigo…

porque acaricias mis venas y cambio…





mi alma serena.










FEDE : 18/01/2013
 
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Por cada uno de tus diáfanos venablos,
una plegaria, por cada noche una más!

¿Cómo negarme a tu divinidad,
de espíritu paráclito y zozobra?

Yo te bendigo finísima hebra de luz,
en las horas más oscuras. Te revelo
mis suplicas y a cambio… tu benignidad!

Las estrellas lejanas me envían ósculos
de beldad trémula sacudiendo las cenizas de mi carne

Cuando por el horizonte regresas
y acaricias mis pupilas con tu aliento de luna,
mi corazón crepita cual leño en la hoguera
y el tenerte quisiera por conjuro de vida.

Estoy solo en la noche silenciosa y plena
cobijado bajo el gris perla de tus madrigueras…


Estoy solo con los azules lejanos que me entregas
y que se empozan en mis pupilas yertas.


En el aire de la oscuridad flotan los aromas

de infancias vírgenes y muertas

Y resuenan los vítores de las infancias nuevas...


hartas de presagios y leyendas.



En los labios de mi boca todavía quedan
prendidas confusas melodías aprendidas apenas…



canciones ingenuas de historias felices

que todavía no llegan



Pero aun así noche mía te bendigo…

porque acaricias mis venas y cambio…





mi alma serena.










FEDE : 18/01/2013

interesante imagen nos comparte, siento cierta tranquilidad en ella y sobre todo la captura de su final, grato leerle saludos
 

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