Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
En este mundo tenemos que dejar de tratar de comprender dos cosas:
El amor y la muerte.
Porque en teoría la muerte es amor
Y en la práctica el amor es la muerte.
Es momento de agradecerle a usted, me siento muy cómodo sabiendo que me lee, a veces a nuestras vidas les falta ese toque de melancolía para lograr el equilibrio interno, un saludo y un abrazo!
Quizás a veces sólamente tenemos que comprender un poquito y dejarnos guiar por unos ojos o por cualquier otra parte de esa persona, siempre y cuando estemos convencidos que es el camino correcto. Y como dijo Antonio Machado: Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Un gusto que haya...
un gran agradecimiento hacia usted, a veces no se necesitan muchas palabras, sino lo justo para silenciar por un momento lo que el alma transmite, un abrazo.
Vaya que sí, sería demasiado interesante, trataré de pensar más en eso, se le agradecen sus ideas que sin duda tomaré en cuenta. :)
Concha Méndez, me suena, muchas gracias, leeré un poco y quizá en un futuro nos volvamos a encontrar por medio de las letras, un saludo y un brazo :)
Quizá lo que a veces nos falta a nosotros los humanos es el en realidad sentir, que por algo hemos desarrollado ese sentido, y a nosotros nos ayuda o a querer o a extrañar.
Al contrario del poema, un saludo cálido para usted, ánimo.
En algunos momentos se tiende a pensar que la melancolía ya es parte de nuestra alma, y quizá se repita siempre, como un ciclo, se agradece su mensaje, saludos!
A veces lo que parece molestar más es en lo que finalmente nos sentimos a gusto, siento la tardanza de mi respuesta, y le agradezco por sus buenas vibras, grato que personas como usted me lean, muchas gracias!
¡No quiero sentir el aire!
¡Ni tampoco escuchar tu adiós!,
¡No separes tu mano de la mía!
Que el aire frío recorre mi piel
Que precipitada busca de nuevo ese refugio celestial
Que anatómicamente mano se hace llamar
Y mi ser denomina hogar.