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Niña blanca ven y cuéntame del día
en que jamás volveré a ver la luz.
Cuéntame de todas las caras y las voces que desaparecen.
Cuéntame de la muchedumbre que se difumina
en el umbral del vacío, y solo quedo yo,
el eterno rey del silencio, sentado en un trono de huesos,
mis propios huesos...
La melancolía que aparece como una sombra
estremece el alma, gobierna la añoranza
que fluye como un rio de quietud entre la mente y el espíritu
así, he tejido ciertos poemas bajo su influencia sutil.
Agradables letras. Saludos.
Sensibles versos con luz propia... aquí se siente el alma y su esencia profunda.
Leerte es como un viaje a mundos de fina arquitectura y frondosa belleza espiritual.
Siempre me ha encantado tu poesía tan única. Un gusto encontrarte de nuevo.
Cuídate Nancy.
Waow, siempre me ha encantado la magia y el misticismo de tus letras.
Interpretas dulcemente la melodía de la belleza y la armonía que fluye
y conquista el alma.
Un gusto leerte.
El vigor de un amor puro a veces todo lo puede
la muerte espiritual y el vacío, sobre todo la ausencia de colores, se alejan
ante la luz que irradia el amor de dos seres
cuando perdura es como un sol que ilumina todo y más...
saludos.
El buen recuerdo de leerte... no sé qué creas tú, pero yo creo que una gota de nuestra alma se queda en cada poema escrito, recordar esa esencia tuya fue agradable. Ah, recuerdo que alguna vez quise ser poeta, y escribía cosas raras. Espero estes bien.
La armonia de tus dulces letras es la sustacia viva, la pasion del alma que ilumina,
que reconforta, que consuela a aquellos que quieren escuchar el murmullo de un sueño
iluminado cual trocito del paraiso de los poetas que aspiran a que jamas se extinga su llama interior...
Hermoso Mireya, y es...
De pronto vino a mi mente este hermoso poema dual, hace tiempo que no escribo nada, habia olvidado el arte y la belleza de las palabras escritas con el alma, pero he recordado al leerte a ti, me propuse a saborear tu dulzura, impregnarme de tu alma vertida en tus magicas letras, me alegro...
Que hermosa profundidad tan sustanciosa.
Tan bellas palabras son una caricia para el alma,
el antídoto para calmar el frenesí de un alma inquieta
turbada por este loco ritmo de vida...
Un gusto volver a leerte...