Si has de conocer mi pluma
y mis ignorancias,
si reconoces mi mera amargura
y mi extraña bondad,
pues entonces no sabes mucho
porque yo nunca digo nada.
Pero si más bien entiendes lo que digo
y mis metáforas invaden tu entendimiento
solo he de pedirte ayuda
para que sigas buscando el significado
de mi locura y mi consuelo
hasta que encuentres la verdad
de toda esta mentira encantadora.
Drümz, (1988-Presente), Poeta No Poeta e intérprete de la Batería, pero no soy baterista, como también no soy poeta, solo escribo poesía. El tiempo me ha dado mucho de que aprender, y sigo de pie, entre tantas caídas, a lo que yo llamo fortuna. De vivir sobrio en la soledad y el misterio, he pasado a ser un padre lleno de paciencia y poca paciencia. Asumo mi falencia extrema del miedo al sonido, a lo que no me pertenece corporalmente, refiriéndome a lo humano, a la carne y al hueso, al alma y al espíritu del humano. Los extremos nunca han sido de mi agrado, siendo que de ellos viví por mucho tiempo: de la soledad inmensa pasé a vivir en mi propia familia. Me sentí tan extraño como cuando un cactus nace en pleno invierno citadino. Mi conclusión es mera, pero importante. Si le temes a algo en la vida, lo mejor es enfrentarlo sin miedo ni euforia: tú eres él dueño de tu historia, por lo tanto, no debes dar en el gusto al hastió: triunfa en la solidez y la calma, todo encantado. Todo se hace más fácil, así como estos meros poemas extraños, que, por cierto, estas por condenártelos.