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Dentro de una cripta olvidada bajo las ruinas de una abadía, se reunía el culto. Eran doce, envueltos en túnicas negras bordadas con símbolos que ningún ojo de feligrés debería contemplar —el pentáculo invertido, la cabra de Mendes, serpientes entrelazadas en un abrazo obsceno— rodeaban el altar...
La iglesia de San Miguel Arcángel se alzaba en las afueras de una pequeña ciudad olvidada, un edificio antiguo de piedra gris cuyas vidrieras polvorientas apenas dejaban pasar la luz mortecina del atardecer. El padre Antonio Ruiz, un hombre de sesenta y dos años, corpulento pero encorvado por el...
En los veranos de mi infancia, en el barrio viejo de Lima, lleno de casas apiladas y patios que olían a hierba recién cortada, el tiempo parecía detenerse. Éramos un puñado de niños salvajes: mis hermanos, mis primos y yo, persiguiendo un balón de plástico rojo que siempre terminaba volando por...
El pueblo de Ash Hollow siempre había sido un lugar donde la gente conocía los asuntos ajenos mejor que los propios. Las casas se apiñaban unas contra otras a lo largo de la calle principal y las tres callejuelas más estrechas que se desprendían de ella como ramas reacias, y cada luz del porche...
La casa de Moonlight Bay nunca estuvo en venta. Simplemente apareció un día en la lista de propiedades embargadas, con un precio tan ridículo que parecía una broma de mal gusto. Yo necesitaba un lugar donde empezar de nuevo después del divorcio, después de los titulares, después de que la prensa...
El hombre se llamaba Gabriel Ortiz. Tenía cuarenta y dos años, una cicatriz en la ceja izquierda de cuando su padre lo golpeó con una botella de ron, y un trabajo que nadie quería: bajar cada mañana a las alcantarillas de Madrid para desatascar las venas negras de la ciudad. Le pagaban poco...
Inti Raymi se acercaba al final cuando Qhapaq Ñan, el gran camino del Inca, me vio partir de Quito con el quipu urgente atado al pecho. Mi nombre era Mallku, hijo de Curaca de Cayambe, y llevaba la orden de avisar al Sapa Inca en Cusco que los rumores del norte eran ciertos: hombres barbados...
Érase una vez, en las profundidades azules y cristalinas del gran océano, un tiburoncito llamado Tiburcio, de piel gris plateada con motitas blancas como copos de nieve marina. Era un pequeño de corazón valiente, pero aquel día su rostro mostraba tal mueca de dolor que hasta las morenas se...
Alejandro vivía en un ático viejo del centro de Santiago, donde la humedad trepaba por las paredes como dedos verdes. Escribía de noche, a la luz de una lámpara que zumbaba como un insecto moribundo. Sus poemas eran buenos, a veces excelentes, pero nunca suficientes. Los comentarios en las...
No hablaré de ello con claridad, pues aun ahora, mientras escribo estas líneas en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic con las manos que aún tiemblan y los ojos que rehúsan mirar directamente a los ángulos de la sala, siento que las palabras mismas se retuercen para no pronunciar lo que...
Es mi destino, y acaso mi salvación, dejar constancia de lo que ningún hombre debería confesar; pero si el silencio ha de ser mi cadena perpetua, que al menos estas líneas lleven la verdad que ha envenenado mi vida con un amor más oscuro que la noche misma. Escribo esto en una celda fría de...
Es mi destino, y acaso mi maldición, poner por escrito lo que ningún ser humano debería conocer; pero si el silencio ha de ser mi tumba, que al menos lleve conmigo la verdad que aún quema mi alma con fuego más frío que el hielo. Escribo estas líneas en la más profunda noche de enero de 1862...
El Monstruo del Armario no tiene nombre. Los niños que lo vieron y vivieron para contarlo lo llamaron «el Devoraniños», «el Largo», o simplemente «Él».
Nadie sabe cuándo empezó. Algunos dicen que nació la primera vez que un niño cerró los ojos sabiendo que nadie vendría si gritaba. Otros...
Yo, que ahora me llamo Sombra (aunque mi nombre verdadero es más antiguo que cualquier lengua humana), recuerdo el instante exacto en que crucé el umbral de esta casa maldita. Era una noche de lluvia fría, de esas que lavan la ciudad pero no limpian el alma. Un humano joven, de ojos cansados y...