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No recuerdo, apenas, cómo funciona esto y menos desde el móvil. Mis dos ordenadores han fenecido; supongo que de viejos.
Muy amable. Muchas gracias, a todos, saludos
Aquí no llegan las gaviotas.
Aquí el águila. El pino.
La mar azul abajo.
Aquí la nube rozando
cercana la mirada.
La roca inmensa,
el pleno sol al aire.
El viento, el viento.
Soñar volar aquí es fácil.
Sentir ser solo, ser uno.
El tiempo inmóvil
habita en las quebradas.
Luis de Pablos...
Es igual las tierras que me compre.
Las casas que construya
y que habite.
Es igual los árboles que plante.
Los libros que no lea.
Es igual que hable o que no hable
que deje constancia por escrito
de cómo duele un alma.
Mi tierra eras.
Eras mi casa y mi ternura,
mi firme mano y mi azada...
Yo de niño creía que lo tenía todo....es ahora cuando me doy cuenta de lo poco que tengo...tenemos...La vida al final nos hace a todos una fotografía en la que todos tenemos cara de....muerto :)... o de tontos....qué tonto me he puesto, perdona....es la falta de costumbre...
Ya no me acuerdo bien cómo funciona esto. Qué cosas. Me cuesta contestar...
Veo que sigues tan positiva, con tus poemas infantiles que me hacen sonreír. Me alegro.
Lo sé. Me acuerdo. A mí me sucede algo similar, en cuanto a las críticas,
Ya veo que has visto la foto que acabo de colgar en mi blog. Me ha dado por la fotografía...me distrae y disfruto con ellas.
Soy un pequeño ahora
que se salva del siempre.
Soy una mera coma
en el discurso atento.
Un devenir casi jocoso
en el apocalipsis
continuado de la vida.
Soy lo que no quise ser.
Lo que no supe ser.
Lo que no me quedó
más remedio que ser
a pesar de lo que fui.
Luis de Pablos (del 22)
Sigues leyéndome con muy buenos ojos, lo que claro está me alegra. Sé que soy poco indulgente conmigo mismo...por algo será, probablemente. :)
El placer es mío.
Intento ser feliz
y me recojo,
me pliego,
me arrodillo.
me enrosco
en mí mismo
para que no
se me escape el alma.
Para que no
me duela
ni el viento,
ni la luz que me sitúa.
Para que no me llegue
de frente la iracunda
voz que me derrota.
Mi propia voz,
mi verbo herido.
Luis de Pablos...