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El príncipe de las tinieblas recorre las calles cuando oscurece, luego entra en las casas, intenta embrujar a las doncellas dormidas al fondo del pasillo, abre los cajones de la alacena, mira entre los cubiertos, en la cocina husmea las sucias ollas y cubos de fregar por si se hubiesen dejado...
los torpes gusanos se alimentan devoran cadáveres expuestos a la luz de una lámpara manuscritos palimpsestos novelas manchadas de mermelada de ciruela romances pergeñados de ultratumba la mujer de César teme ser comida con lentitud de esclava de la virgen de diversas salivas que aclaran su...
su hermana recoge una pelota de lana del cesto que su madre guarda en el armario con luna por dentro y clavos brillantes por fuera en él nadan un dedal alfileritos (que también se lleva) imperdibles y botones de colores piensa que el olor a alcanfor le marea se afana sobre la pelota en la que...
los muertos no vuelven a velarse se consiguen centros a buen precio ser así no impide descifrar los acueductos las tardes o navegar en naves extranjeras
vendiendo en los mercados las frutas del día los complementarios frutos de fruta baldía empieza el necesario parlamento del ser no fingido...
los pájaros planean sobre las moles de piedra los peces saltan abren el agua los cuerpos lucen en la playa la conversación se ahoga a su paso las bocas callan engaña la vista el músculo se agita sobre la arena contorsiones volteretas la luz se hace melena rubia sobre la piel cambia asombra...
la sombra de la sospecha alcanza al resto de la familia de César todos están a una su tío es echador de cartas los domingos el otro hace exorcismos sacando a los diablos que hablan latín por la boca la abuela mezcla los días intermedios de la semana en una olla patas arrancadas a escuerzos ojos...
Una novela roma, una novela en Roma, en rama, en rima.
Una novela en rama, Roma en roma. Una novela a remo sin rima, sin retama.
Una novela rama, una roma sin rima, una novela en rama.
Una rama romana, sin rima, o una novela.
Una novela rema, sin rama, en la maroma.
Rima sin roma, sin...
a su amigo le vaciaron las cuencas de los ojos y dentro de ellos pusieron las oficinas de recolección de tomates de temporada hubo quejas porque no se sabía por cuál de las dos puertas había que entrar la oficina queda en medio detrás de la parte superior de la napia se entra por la cuenca...
A veces César desentierra los recuerdos, que son como los muertos o cadáveres de los pensamientos. Su novia se lo afea, pero sigue esperándolo en el muro bajo el ramaje del huerto de la parra. Las prendas huelen a difunto y a deshecho. Algún gusano blanco insiste entre los pliegues de las...
un fino olor a muerte trasciende las puertas las maderas sube por las terrazas alejándose a las mareas la carne humea prende lleva en sí la pena el capirote el vago anhelo de la liberación sólo le dicen tras la muerte has de hallarte de nuevo como si la luz el fuego no hubiera hecho mella en ti...
Felipe II visita a su padre los miércoles y los jueves por la mañana. Acude en una carroza tirada por cuatro caballos negros. Reúnese después con sus ministros, y algo más tarde con el vicario representante de la Inquisición; los verdugos reciben órdenes de torturar y luego quemar a los...
Los niños del quinto bajan los escalones de dos en dos, chillan como gaviotas que cruzan el puerto, aturden a la abuela; los niños del quinto estudiaban gramática en un libro desencuadernado; en la calle, bajo las luces de un escaparate, junto a los jabones y los perfumes, pasan lo que queda de...
Los grandes perros cruzan la calle sin pensarlo, las chinches cabalgan por su pelo y después se pasean por las piernas de tu hermana. Se sube las faldas a buscarlos, pero solo encuentra la mirada del amigo de César. Las chinches también son hijas de Dios, aunque a veces se duda del aserto.